lunes, 25 de junio de 2018

Alma

¿Te acuerdas de cuando éramos amigas tú y yo? Qué tiempos aquellos, en los que me querías. Y yo a ti. Maldita sea, se sentía como si pudiera arder el mundo, que me daba igual. Todo me daba igual si te tenía a ti. Entonces las cosas se torcieron, comenzaste con aquellas tonterías de que tu físico no te gustaba, cuando siempre habías sido simplemente la perfección. Te sentiste mal por aquel chico que te rechazó, aquella amiga que te dejó tirada, y porque nadie te hacía caso. ¡Qué estupidez! Siempre me tuviste a mí. Nunca, ni un solo día de tu vida, me alejé de ti, no podría ni aunque quisiera. Jamás lo haré. Allá donde estés, también lo estaré, aunque no quieras, aunque no lo veas. Y esos complejos tan absurdos, infundados, basados en opiniones ajenas, de gente que no entiende nada, al igual que ellos, no valen nada. Ojalá me escucharas a mí, que soy la única persona que te va a entender de verdad, y querer como nadie lo hará jamás. Que soy tu mejor amiga. Pero no lo haces. Porque un día quisiste dejar mi amistad, olvidarme, encerrarme en un cajón. Y ya era demasiado tarde. Maldita sea, era tan jodidamente tarde para recuperarte. Luché, te lo juro que luché por ti, hasta el último día, pero tú ya no me querías. Estabas tan centrada en huir, en aquellos complejos, y en esas estúpidas personas que no te comprendían, que no se daban cuenta de tu belleza, tanto interior como exterior, que decidiste sacar de tu vida a la única persona que sí que lo hacía. Que te quería, y te querrá, hasta el último día. ¿Por qué, de entre todas las personas, me dejaste a mí? A mí, que soy tú. Me dejaste, como si no te importase nada. Como si tú no fueras nada. Pero por Dios, ¿No ves el daño que nos has hecho? Quisiste dejar de quererte a ti misma, sin darte cuenta de que, al final, solo quedaríamos tú y yo. Solo yo te entenderé. Solo yo te querré. Porque soy tu consciencia, tu alma, tu ser. Y solo yo misma te voy a amar tan intensamente. Pero preferiste escoger ser mi enemiga, a pesar de que yo te quiero, y luché porque las cosas volviesen a ser como antes, en la infancia, donde las opiniones externas no te importaban, sonreías, vestías lo que querías, y tenías esa bonita autoestima que te protegía. No pude evitar tu muerte, aquella que llegó después de años de insaciables cortes, y que acabó con nosotras colgadas de una soga. No puedo evitar este dolor que me persigue cada día por pensar que pude hacer más por salvarnos, que pude luchar más por nuestra vida. Y ahora ya es demasiado tarde. Ahora, tus labios están morados, y Dios, estás tan pálida. Ya no hay más lágrimas, ni quejidos por la falta de aire. Ahora somos libres. Ya no queda tu cuerpo, ese que tanto te molestó. Ahora solo quedo yo, esta alma que luchará por volver a la vida y por intentar que, esta vez, nos quieras un poco más. Porque esta vez, te juro, que no me daré por vencida.

lunes, 18 de junio de 2018

Mensaje oculto

Te intentaba demostrar por cielo y por tierra lo que siento. Elegí los momentos más apropiados, pero nunca captaste mis mensajes. Quise que vieses mi corazón, a sabiendas que tú no querías. Uní valor para afrontar todo lo que vendría, lo que conllevaría. Insistí hasta la saciedad, solo porque es lo que debía. Esperé para que me entendieses, releyeses mis palabras hasta entenderlas. Rogué porque captases mis indirectas y mensajes. Opté, al final, por esconder el mensaje, y como me di cuenta de que jamás lo entenderías,  te escribo esto para que veas letra por letra; y encuentres, por fin, mi mensaje.

Dime

Y esas ganas que te invaden de gritar a todo que pare. De querer que se detenga el mundo, que alguien te dé una explicación. ¿Qué es lo que está ocurriendo? ¿Por qué tantas lágrimas? Dime, dime de dónde viene todo este dolor que no tiene nombre y, sin embargo, se instala en mi corazón. Dime por qué mi mente no deja de dar vueltas. Explícame por qué tengo ganas de mandar todo a la mierda. Y a todos. Explícame qué es lo que anda tan mal. Explícame por qué no puedo parar de llorar.

domingo, 17 de junio de 2018

Pensaba que lo sabía todo sobre el amor, hasta que llegaste tú. Tú, que sin si quiera mirarme ya me dejabas sin respiración, y que con cada roce agitabas mi corazón. Tú, que me has quitado más noches que el insomnio, que has estado en mi pensamiento más que yo. Tú, que tu nombre era motivo de mis sonrisas, y el mío, pronunciado por tus labios, me sonaba mejor. Que cuando tu mirada se cruzaba con la mía yo me sentía morir. Hablar contigo era como una vida sin fin; infinita, eterna, pero preciosa. Siempre preciosa. Y en tus ojos podía ver mi reflejo, yo siempre tan radiante al estar junto a ti, que llegué a pensar que sin ti me podía morir. Pero no, porque sigo aquí, a pesar de que tú ya no estés. Y ya ves, sigo viva. Sigo brillando. Y lo más importante, me sigo enamorando. Solo que ya no de ti.

domingo, 10 de junio de 2018

Cómo me siento

Me puse a escribir, porque ni yo soy capaz de saber cómo me siento. Este malestar, que me lo dice hasta mi cuerpo, con su constante desgana, esa hambre insaciable, y ese sueño que no llega; que no me deja dormir. ¿Y tú, mente, por qué no dices nada? ¿Por qué te dedicas a estos juegos sin sentido en lugar de decirme la verdad? ¿Por qué te empeñas en ocultarlo todo, para hacerlo más difícil? Si es que yo ya no sé ni qué me duele, ni por qué, ni cuándo va a parar. Solo sé que arde. Esta soledad, de mensajes que nunca llegan, y contestaciones vagas. Ese dolor de ver la vida continuar, sin mí. Porque el mundo siempre avanza sin mí. Y de que tú ya no estés aquí. De que me digas que me quieres recuperar, pero luego no lo demuestres. De que me digas que has cambiado, pero sigas siendo igual. Ese dolor de irme y no buscarme. O el de directamente pasar de mí. Ese dolor de insistir en verte, pero que lo único que obtenga es un rechazo. Ese de hablarte con emoción, ilusión, y que quede aplastada ante tus palabras. Palabras que antes me mataban, pero que ahora ya no me hacen daño, porque para ti ahora soy yo la que está muerta. Dolor de que ya no quieras saber de mí. De que hayas encontrado a otra persona, mucho más cerca de ti. Porque sé que es mejor que yo. Miedo, de que me abandones, como han hecho todos durante este tiempo. De nunca encontrar a nadie que me quiera de la misma forma que yo te quiero a ti. De que nadie me vea nunca con esos ojos. Ni quiera ser mi amiga. Miedo de nunca volver a encontrar lo que tenemos, o tuvimos, tú y yo. Miedo a no volver a sentir mariposas, a ser una insensible. A nunca amar. A perderte, o que me quieras perder tú de vista. Miedo de mí.

jueves, 7 de junio de 2018

Se acabó la calma

Se acabó la calma, comenzó la tormenta. Esa que arrasa con todo lo que ve a su paso, la que arremete contra mí, dejándome desolada. Marchitas las flores, quebrados los árboles y muertos los pájaros, aquellos que siempre me alegraban con su canto. Rotos los sueños, esos que me acompañaban cada día. Acabados mis días, esos que antes contaba con ansias, y ahora tan solo se marchan. Vacíos los lugares que antes visitaba, aquellos que me parecían tan maravillosos y ahora tan solo son. Muerto mi corazón, siendo incapaz de aguantar toda esta lucha interminable.

Perdóname por enamorarme de ti

Me acuerdo de cuando decías que yo era lo mejor que te había pasado, y que yo me decía, ¿cómo voy a ser algo así? Cuando hay tantas personas, tantos lugares, tantas... tantas cosas. Y no te creía. Te juro que no te creía. Porque de todo el mundo, siempre me he considerado la menos destacable. La menos lista. La menos simpática. La menos graciosa. La menos guapa. Siempre, sea lo que sea, me he considerado la menos de todo. Entonces, ¿cómo iba a ser yo la más? Yo, que nunca he sido nada para nadie, y me dices tú que soy todo para ti. Perdóname por enamorarme de ti, cuando no era lo que querías, ¿pero cómo no iba a fijarme en alguien que me había tratado al fin con el respeto que merecía? ¿cuando habías sido el único que había visto mucho más allá en mí? El primero en hacerlo por fin. Perdóname por quererte como nadie, hasta cuando lo hacía de una manera en la que tú no me correspondías. Perdóname por todas las falsas ilusiones, y por tratarte a veces como no debería. Perdóname por no poder continuar siendo tu amiga, no cuando mi corazón se rompe en mil pedazos al saber de ti. Perdóname, por favor, por enamorarme de ti.

Espero que encuentres lo que estás buscando

Espero que encuentres aquello que estás buscando, incluso si eso significa que no soy yo; que me dejas atrás. Y que seas muy feliz. En serio, no te imaginas lo que quiero que seas feliz. Hasta cuando eso supone un adiós para mí, un borrón en tu vida, una página que se acaba, y que ya no tiene más líneas para escribir. Espero que encuentres en tu vida todo aquello que te hace bien, que te ayuda a avanzar. ¿Recuerdas cuando pensabas que yo era lo mejor que te había pasado? Que iluso, y qué joven que eras, incluso si fue hace tan solo unos meses. Con toda la gente que te queda por conocer, lugares por visitar y cosas por suceder, ¿cómo iba a ser yo lo mejor de todo eso? Y, si lo era, está claro que eso no se iba a mantener por siempre, era más que evidente. Por eso quiero que pases al fin la página y que dejes de empeñarte en garabatear por los márgenes, cuando ya no merece la pena, cuando al fin has encontrado a alguien con quien puedes escribir un nuevo libro. Y, quiero que sepas, que me alegro. Porque de verdad que espero que encuentres lo que estás buscando.

lunes, 4 de junio de 2018

¿Quién me inmortaliza a mí?

Que afortunadas aquellas personas que son amadas por un escritor, esas que quedan inmortalizadas y pasan a la historia. Personas que saben que cada palabra de amor, va dedicadas a ellas, porque son quien inspiran cada letra. Y que bonito, poder leer de ese efervescente sentimiento, ese que es tan puro y profundo, y que va dedicado precisamente a ti. Y que pena, sin embargo, ser aquella escritora que se dedica a poner corazón y alma en sus escritos, a sabiendas de que no recibiré el mismo trato. Porque yo inmortalizo, ¿pero quién me inmortaliza a mí?

Amor intuido

¿Y qué es el amor, si no es una locura sin sentido? Eso que te llega porque sí, de quien menos te esperas, o precisamente de quien ya te lo intuías, porque también están esas personas que nada más conocerlas, sabes que deberás tener cuidado o caerás irremediablemente a sus pies. Están esas personas de las que sabes que te vas a enamorar, y ante esa situación solo puedes hacer dos cosas: enamorarte, o huir. Yo soy más de la primera opción, incluso cuando sé que jamás será correspondido, hasta cuando el dolor me consume, porque si hay algo que creo en este mundo, es que todos merecemos ser amados, y que también merecemos saber que lo somos. Si está en mi poder, le haré saber a esa persona que mi corazón palpita por ella, porque si hace que me sienta así, lo mínimo es darle el mérito; no cualquiera consigue eso.

sábado, 2 de junio de 2018

Dicen que hago arte

Hoy me han dicho que lo que yo hago es arte. A mí, que siempre he leído en las sombras, admirando a toda persona por ser capaz de expresar con tanta intensidad sus palabras. A mí, que me da miedo abrirme, a mostrarme tal como soy, y que cuando por fin lo hago, aquí, me dicen que lo mío es arte. Arte. Yo, que siempre he estado lo más alejada posible a cualquier connotación positiva, y sin embargo aquí me hallo, relacionada con lo más bello que jamás podrían haberme dicho. Sabiendo, ahora, que hay personas que me leen con admiración, con esa misma que antes miraba, y que miro, yo.

Hermosa

Te ves hermosa. Así de simple, así de complejo. Y por más que trate de encontrar algo mal en ti, de lo único que me doy cuenta, es que, de cualquier manera, estás preciosa. No, no. No es que estés preciosa, es que eres preciosa. Con todas tus cicatrices, esas que te despiertan en mitad de la noche, llorando, por una pesadilla. Esas que marcan tu piel, y que tú dices que son horribles, pero que a mí me parecen que es precisamente gracias a ellas que hoy te tengo frente a mí. Tan fuerte. Tan valiente. Tan... tú. Y cuando sonríes, dios, el mundo explota cuando tú sonríes. Tus ojos, brillantes, y esa expresión de todo me da igual que llevas siempre pintada, aunque sea una fachada. ¿Cómo no puedes darte cuenta de lo bella que eres? Déjame decirte que, si tuviese que describirle a alguien lo que es poesía, le daría tu nombre. Porque tú formas versos cada vez que hablas, tan vivaz, con esa rima melodiosa que se siente como una brisa fresca en verano. Y es que eres tan hermosa. De verdad, ¿cómo se puede ser tan hermosa?

viernes, 1 de junio de 2018

Te echo de menos

Te echo de menos, y eso es un hecho irremediable. A pesar de lo que eso supone. A sabiendas de que no debería. Te echo de menos y se siente como el infierno estar alejada de ti. Contando los días, esos que antes tan solo pasaban, y que ahora se han convertido en un peso muerto, que me aplasta, hasta quitarme la respiración. Te echo de menos, y eso lo saben aquí, y en cualquier parte. Extraño esos momentos que me dedicabas, cuando me admirabas y yo me decía que no eras importante. Que no, que yo no te quiero. Que no, que tan solo es una persona más. Que no, que solo es aprecio. ¿Y por qué duele tanto ahora que ya no te tengo? Ojalá vieras esto, y te dieses cuenta de lo mucho que te quiero, aunque pienses que no me importes, que no eres suficiente para mí, que me haces mal. Ojalá supieses que pienso en ti cada día, desde que te fuiste de mi vida, y que desde entonces lo único que quiero, es que vuelvas. Te echo de menos, y aunque tu orgullo se quebró, el mío creó una coraza incluso mayor. Me gustaría decirte que me alegra que quieras saber de mí. Porque yo quiero saber de ti, siempre. Porque, como he dicho, que te echo de menos es un hecho irremediable.

Vacío interior

¿No os pasa que de repente echáis muchísimo de menos a alguien, pero no sabéis a exactamente quién? Es como un vacío en vuestro interior, que no se llena con nada, ni nadie. Como si algo andase mal, y sin esa persona siempre se fuese a sentir así. Con esa opresión en el pecho, que te avisa de la ausencia de alguien importante para ti, alguien que no quieres admitir, porque eso sería darle libre entrada para destrozar más tu corazón de lo que ya lo está. Y, sin embargo, eso está ahí. Lo admitas o no, hay una persona que ocupa parte de tu mente, y de tu corazón. Inevitablemente la echas de menos, la cuestión es, ¿la dejas entrar?