Ella, tan brillante.
Yo, tan distante.
Ella, con su belleza única e imponente.
Yo, que ni guapa ni diferente.
Y, sin embargo, lo único que tenemos en común las dos es que ambas estamos completamente rodeadas y, a la vez, solas.
A ella le dedican poemas y la contemplan con admiración. Un enigma que muchos tratan de resolver y del que están enamorados.
Yo por mi parte no tengo tanta suerte. A mí nadie me dedica palabras de amor, ni me mira, ni quiere zambullirse en mi vida para descubrir lo que hay en mi interior.
Ella se mantiene en lo alto.
Y yo en lo más bajo.
Ella desaparece por el día.
Y yo me esfumo hasta en la noche.
¿Por qué iba a importar de cualquier forma? Si nadie me ve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario