domingo, 6 de septiembre de 2020
Carta de amor en una despedida
Hoy vuelvo a pensar en ti, como sucede cada día. Las noches son mi mayor momento de debilidad, donde más me apetece volver a dirigirme a ti. Pero no lo hago, excepto porque en realidad sí. Por eso te escribo esto, con la esperanza de que leas aquí todo lo que no puedo decirte. Que te echo de menos, que te quiero, que no quiero estar ni un día más sin ti. Ojalá gritarte que me abraces y no me dejes nunca, porque no quiero volver a separarme de ti. Me gustaría que me contases tu día, reírme con tus tonterías y llorar porque no puedo más con tanto amor hacia ti. Sin embargo, soy consciente de que las cosas no volverán a ser lo mismo, que ya me has dejado atrás y que no sientes lo mismo por mí. Ya no estás enamorado, ¿y quién puede culparte? Yo desde luego que no, después de todo es mi culpa que ya no quieras saber nada de mí. Y, a pesar de todo, es tu culpa que jamás volvamos a ser. Te escribo una vez más mis sentimientos con la esperanza que seas capaz de verlos a sabiendas de que ni siquiera te importo lo suficiente como para molestarte en hacerlo. Así que te digo adiós, porque más me duele el que seas consciente de lo que siento y no vengas a por mí, que amarte en silencio hasta morir.
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