miércoles, 2 de septiembre de 2020
La luna y la Tierra
Vuelvo a romperme en el silencio de mi habitación. La luna me observa desalmada y sé lo que está pensando; ella también está cansada de orbitar entorno a alguien. Y, sin embargo, es incapaz de dejar de hacerlo. Al igual que me es imposible dejar de pensar en ti. Te cuelas en mi mente en los momentos de desolación absoluta y tan solo tengo ganas de gritarte lo injusto que es que me hayas dejado sola después de prometerme no abandonarme nunca, de jurarme estar aquí siempre. Pero la Tierra es demasiado importante como para girarse a mirar a la luna, ¿verdad? Le promete mil estrellas a sabiendas de que no le dará nada, porque continuará ahí día tras día. Lo que la Tierra no sabe es que la luna se está marchitando, harta de sufrir derrotas y desalientos, de estar sola. Y algún día explotará. Puede que, en ese momento, tú también te des cuenta del error que supone perderme.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario