Últimamente me persiguen las pesadillas; de noche y de día. Cierro los ojos y las veo; los abro y me ven ellas a mí. Hacen que me despierte una, dos, tres y hasta cien veces por las noches, haciendo que mi descanso sea nulo. La debilidad me está matando, apenas soy capaz de hacer nada, simplemente no tengo fuerzas para ello. Y sigo echándole la culpa a todo y a todos, siempre a causas ajenas que no tienen nada que ver conmigo, siempre asumiendo que soy la víctima, quien paga el plato, y no la culpable. Taz vez lo soy, tal vez me merezco todas y cada una de las noches de insomnio, tal vez me merezco las pesadillas; al fin de cuentas las producen mi mente, puede que me atormente a mí misma con errores presentes y pasados. Quizá esté cansada de mí misma, de en quien me he convertido. Quizá ya no me soporte más.
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