viernes, 18 de mayo de 2018

Dolor

Dolor. A veces es en todo lo que puedo pensar. La aprensión en el pecho, la falta de respiración, la angustia. Gotas cayendo por aquello que juré que no volvería a llorar. Sangre derramada. Una hilera roja que se pierde bajo los pies, cubiertos. Ojos cerrados, manos lacias. La piel pálida, los labios morados. Y aquel bombeo que desaparece, como un reloj que se queda sin pilas. Hasta que toda la estancia se desvanece, y aquel cuerpo cae. Cae, sobre aquella mancha que tizna la piel, que la cubre y le da el tono que ha perdido y que ya no volverá a recuperar.

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