Y sentir tus manos recorriendo aquello que nunca antes ha sido tocado, como un piano recién estrenado, o una obra de arte, olvidada, que al fin ha sido recuperada. Con tus manos creando notas, esculpiendo detalles, dejando huella. Firmando, con saliva, tu nombre.
jueves, 31 de mayo de 2018
lunes, 28 de mayo de 2018
Amor en silencio
Lees historias, escuchas canciones y ves miles de películas en las que alguien vive pensando en otra persona sin que esta se dé cuenta, y empiezas a pensar, ¿habrá alguien cuyo último pensamiento me dedique? ¿Una persona que me observe en silencio? ¿Que piense que soy lo más bello que ha visto? Alguien que se entusiasme cada vez que le respondo a un mensaje, que se le forme una sonrisa con tan solo prestarle mi atención. Una persona que, incluso sin llegar a conocerme, sienta la necesidad de querer hacerlo. Así, sin más, porque de alguna forma ha sabido ver en mí más allá de lo que otras personas se han atrevido a hacer. ¿Existe acaso alguien cuyos suspiros lleven mi nombre? Que sin poder evitarlo piense en mí al escuchar una canción de amor, y vea una pareja de la mano paseando. ¿Existe o tan solo yo hago esas cosas?
domingo, 27 de mayo de 2018
Dar
Vive tanto por los demás que a veces se le olvida que también tiene una vida. Da tanto, por caer bien, por no hacer daño, por no molestar, por gustar, por no decepcionar, por estar a la altura, por disimular. Da, y siempre da. Da tanto que, un día, ya no tiene nada más que dar. Todo lo ha dado por vivir por otros, personas que a la hora de la verdad la dejaron atrás, sin importarle si quiera un poco. Lo ha dado pensando que ayudaba, sin darse cuenta de que a veces la mejor ayuda es, precisamente, no ayudar. Porque en ocasiones las personas necesitan aprender por sí solas, para poder valorar aquello que se les da. Así que un día se cansó de dar, a la espera de que alguien diese por ella todo lo que perdió, lo que ella no sabía es que esa persona llevaba consigo desde el primer momento; y es que era, como debía ser, ella misma.
¿En qué momento?
¿En qué momento las noches comenzaron a pasar a ser mi pesadilla personal? Los días tan largos. Tan tristes. La luna tan pequeña, y las estrellas tan distantes. ¿En qué momento las nubes decidieron cubrir el sol? El viento, tan fuerte, comenzó a barrer todo aquello que habíamos construido, lanzándolo todo por los aires, ese que ya no respirábamos como si fuese nuestro aroma favorito. ¿En qué momento mi corazón dejó de agitarse ante tu simple contacto? Y mis mejillas se olvidaron de ruborizarse ante tu atenta mirada, cargada de tanta honestidad. ¿En qué momento comenzaste a mirarme como todo el mundo lo hacía, y no de esa manera tan especial que me hacía volar tan lejos de aquí? Como si yo ya no te importase, y tan solo fuese un espectro más en este mundo vacío de vida. ¿En qué momento dejaste de estar enamorado de mí?
sábado, 26 de mayo de 2018
Bella
Blanca como la espuma de mar, que se desvanece en la arena al romper en la costa, y agitada como un barco navegando en la tormenta más hambrienta. Bella como ninguna otra, con el cabello reluciente, suave, sedoso, y aquellos ojos tan hermosos, que ni el mejor poeta hubiese encontrado metáfora para hacerles. Y su cuerpo, para algunos tan esbelto, y para otros tan pequeño, que a mí tan solo me puede parecer perfecto, por aquellas curvas inacabadas, las sombras y aquellas pequeñas arrugas que se le forman al sonreír, como si hubiese vivido lo suficiente para saber que la felicidad no se alcanza hasta que se llega a cierta edad, una que todavía no ha alcanzado y que, sin embargo, está tan cerca de entender. Y aquellas mejillas, que se tiznan con el sol, ese que deja marcas por ellas, dándole el rastro juvenil que no le hace perder su esencia. Bonitas sus manos, que podrían tocar la sinfonía más compleja sin entender si quiera lo más mínimo de piano. Grandes sus sueños, que te hacen viajar aunque tú no quieras, a lugares donde no te imaginabas que podrías llegar. Hermosa ella, que llora cuando se le quiebra el alma y ríe para llenar con felicidad aquel hueco que ha dejado la tristeza.
Ese tiempo
Ese tiempo, tan eterno, y que hace tan solo un instante era efímero. Ese que cambiaste, sin previo aviso, y que me descolocó por completo los horarios que tenía tan bien planificados. Ese tiempo que había planeado pasar junto a ti, y que ahora tan solo pasa. Pasa, haciendo que aquello que antes era invertir, ahora se convierta en malgastar. Malgasto mi tiempo pensando en ti. Pensando en que, precisamente tú, eres quien piensa en mí. Como si yo alguna vez hubiese sido tan importante, y tú de los que malgastan el tiempo.
lunes, 21 de mayo de 2018
Humildad
No me gusta esa gente que en lugar de decir mira qué tan lejos he conseguido llegar, dice mira a cuánta gente he superado. Como si en la vida solo se pudiese subir, y es que tan pronto subes, tan pronto bajas. Así que en lugar de dedicaros a pisotear al resto mientras estáis arriba, ¿por qué no tratáis de ayudar a otros a llegar hasta ahí también? Os aseguro que, así, el día que estéis abajo, os alzarán. Pero si os dedicáis a creeros que os pertenece el mundo, que sois intocables, y que el resto es inferior a vosotros, lo único que vais a conseguir es que, un día, os pisen de la misma forma que estáis pisando. Más humildad, ayuda al prójimo, y disfrutar de lo que se tiene, y no de lo que otros no.
viernes, 18 de mayo de 2018
Siempre junto a ti
¿Te acuerdas de aquel día en el que me juraste estar siempre junto a mí? Y yo, tan ilusa, que no te creí. Que pensaba que no, que eso no era verdad. Pero qué equivocada que estaba, y qué jodido tú por tener razón. Porque te fuiste y, a pesar de eso, estabas junto a mí. En mis recuerdos, en cada paso, en todos aquellos lugares que compartimos, las canciones que me dedicaste, y aquellas que te faltaron por dedicar. En las fotos, esas que no me atrevo a borrar, pero que me dan un miedo tremendo mirar. En una risa lejana, y una puerta que se abre, volviéndome con la esperanza de que seas tú. Me juraste estar siempre junto a mí, lo que no me dijiste es que estarías en mi mente, pero no en mi vida. Y yo, ahora, he aprendido a leer la letra pequeña, aquella que no vi cuando apareciste tú.
Dolor
Dolor. A veces es en todo lo que puedo pensar. La aprensión en el pecho, la falta de respiración, la angustia. Gotas cayendo por aquello que juré que no volvería a llorar. Sangre derramada. Una hilera roja que se pierde bajo los pies, cubiertos. Ojos cerrados, manos lacias. La piel pálida, los labios morados. Y aquel bombeo que desaparece, como un reloj que se queda sin pilas. Hasta que toda la estancia se desvanece, y aquel cuerpo cae. Cae, sobre aquella mancha que tizna la piel, que la cubre y le da el tono que ha perdido y que ya no volverá a recuperar.
viernes, 11 de mayo de 2018
Camino
Camino de rosas espinosas,
claveles más que olvidados
y soles que deciden no salir.
Camino de noches en vela,
recuerdos que se pierden
y destellos que deslumbran.
Camino de almas en pena,
condenas que se zanjan
y sueños sin cumplir.
Camino de nuestro olvido,
de los años que ya se fueron
y de aquellos que no vendrán.
Camino de esperanza perdida,
corazones por completo quebrados
y personas que ya no volverán.
Camino de ya no hay marcha atrás,
de que ya todo por fin terminó
y de que hoy, por fin, te digo adiós.
Guerra
Fuimos guerra intensa, sangrienta, duradera, de esas que destrozan todo a su paso. Egoístas. De esas guerras que malgastan todo en armas, con apariencias de que todo va bien, cuando realmente están destrozadas, sin que les quede nada. Fuimos la guerra que, queriéndolo o sin querer, implicó a más personas, lastimándolas pero, a pesar de ello, quienes más salimos lastimados fuimos tú y yo. Tú, por comenzar con la guerra, y yo, por decidir ponerle fin de la manera más fría posible. Y aceptaste, aceptaste aquel tratado tan descabellado, y que te perjudicaba tanto, con tal de terminar la guerra porque, a pesar de todo, yo te importaba, lo suficiente como para querer zanjar el asunto, incluso si aquello, a la larga, acababa destrozándonos a los dos.
Falsos recuerdos
Conté los días que llevaba sin ti, diciéndome que era para remarcar que ya te había superado, sin darme cuenta de que era tan solo una prueba más de lo que te extraño. Cada día, esos que se supone que he estado divinamente sin ti, son un recordatorio de lo que perdí. Cada vez que veo una foto tuya, o que te encuentro por la calle, haciendo la que no te ve, claro, como si en realidad no grabase cada movimiento tuyo en mi mente, con la esperanza de que, de la nada, el recuerdo cambie, y te acerques a mí, hablándome. Un recuerdo en el que por fin vienes a buscarme, y yo puedo dejar ese maldito orgullo de lado. Un recuerdo, falso, sí, pero un recuerdo que me gustaría tener. Un recuerdo que camufla que, lo que realmente me gustaría, es tenerte de vuelta a ti.
miércoles, 9 de mayo de 2018
Palabras
Y callé, porque me di cuenta de que las palabras son sabias, pero que no todo el mundo sabe interpretarlas, y aquello que es un arma mortal, puede ser visto como una tregua de paz. A veces es mejor mantener silencio, no porque no sepamos hablar, sino porque, precisamente, sabemos hacerlo. Y saber hablar no es solo transmitir palabras, también es saber cuándo hay que usarlas, y en qué medida. Que no solo eso es importante, también el tono, y el receptor, y no todo el mundo se merece una atención tan detallada. Porque mi tiempo vale oro, y mis palabras son el arte que dejo ver, son aquella parte oculta de mí que no muestro a todo el mundo y, si tú estás leyendo esto, déjame decirte que te acepté como receptor, y espero que aprecies mis palabras.