sábado, 29 de mayo de 2021

Poética o patética

La chica de las mil estrellas volvió a sentirse sola, y ya no sabía si lo suyo era cuestión de poética o de ser patética. Al final, lo mismo daba. El resultado era el mismo. Durante las noches miraba el cielo con la esperanza de verse reflejada en cualquier lugar, pero ni una sola estrella le devolvía el brillo que ella esperaba. Era única y eso la hacía especial, pero también incomprendida. Y, sobre todo, la hacía sentir única en el mundo, con todo el significado de la palabra. Única, porque jamás habría otra igual a ella. Única, porque allí, donde se encontraba, no había nadie en lo absoluto. Así que de nada le servía ser especial, muy pronto se dio cuenta de que a la gente de aquel mundo le gustaba lo ordinario y aquellos que salían de esos estándares eran los raros. Y ella, de entre todos, ocupaba la mayor rareza. 

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