viernes, 7 de mayo de 2021
Me duele más la traición que la ausencia
Me prometiste que tú no te marcharías, me recalcaste una y mil veces que no eras como los demás, que no te podía comparar. Y, mira por dónde, resultaste ser todo aquello que temía y de lo que tanto renegabas. Dijiste que, si te ibas, antes me lo dirías, pero hoy estoy aquí, sin ti, y ni siquiera sé el porqué. Fue lo único que te pedí. Lo único. Y no lo supiste cumplir. Me abrí por completo a ti, te conté mis inseguridades y mis miedos más profundos, pensando que tú lo entenderías, que no me harías lo mismo. Ahora, sin embargo, veo que todo lo que te conté te dio igual, porque si de verdad te hubiese importado, jamás me habrías hecho esto. Has destrozado a la pequeña parte de mí que todavía confiaba, ahora ya no soy capaz de abrirme a nadie más, demasiado asustada de que se vayan también. Y me vuelvo a preguntar qué es eso que está tan mal conmigo para que nunca se quieran quedar. Lloro en silencio, en la incomprensión de la noche, en la soledad del día, en la quietud de la vida. No estás y me duele más la traición que la ausencia, que me quema por haberme creído todas tus mentiras. Me arde no saber los motivos, que te marches sin despedida, ni explicaciones. Me dejas rota, como siempre he estado, como nunca he querido aceptar que soy. ¿Y sabes qué es lo que más me duele de todo? Seguir a la espera cada día de que vuelvas, y me demuestres que no eres como los demás, que tú sí te vas a quedar. Y me odio por confiar en ti cuando no vas a volver a por mí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario