sábado, 29 de mayo de 2021

Fiel a mí

Las palabras me rompían poco a poco, como un cristal que comienza con una pequeña grieta que acaba en pedazos. Decían que era por mi bien, que necesito cambiar, que así se marcharán. Y a mí me golpeaba el dolor tan fuerte que me taponaba los oídos. ¿Es que no me querían? ¿A caso todos esos años no habían servido para nada? ¿O era yo la que estaba demasiado rota como para querer en sus vidas? Lanzaron mis defectos a la cara, como si eso es todo lo que yo fuese, un puto desastre sin nada que salvar. Y la culpable era yo. Yo. Yo. Por ser como soy, por ser yo, yo y mil veces yo. Y es que, al parecer, yo no soy suficiente. Ni buena, ni querida. Yo soy una carga, alguien a quien soportar, no a quien amar. Y yo lloraba por dentro mientras me lo decían, porque sabía que mostrar mi dolor les iba a incomodar, saber que no soy ese monstruo frío que habían pintado en sus cabezas. Años, han sido años de palabras a mi espalda, de comentarios hirientes y falsa amistad, y a mí no me decían nada. Ahora, sin embargo, se me exige un cambio para estar a su lado, y yo me pregunto si merece la pena, si me quieren a mí o a esa imagen perfecta que se han formado en su cabeza de lo que podría llegar a ser. Y supongo que no, que no me merecen, ni me quieren, porque si fuesen mis amigos de verdad entenderían que soy mucho más que mis defectos y que tengo tanto de bueno como de malo. No se habrían planteado abandonarme, ni me tratarían ahora como a un expresidiario al que dan una segunda oportunidad cuando mi único crimen ha sido ser fiel a mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario