miércoles, 24 de julio de 2019

Tu bello desastre

Me miré y me dije que así no. Que tenía ojeras, mi pelo era un desastre, estaba demasiado pálida, demasiado delgada, demasiado desaliñada; vistiendo lo primero que encontré en la maleta y en lo que respectaba a mí, lo más feo que había llevado hasta entonces. Y, sin embargo, cuando tú me viste te quedaste boquiabierto y me dijiste que estaba preciosa; más de lo normal. Que te encantaba mi ropa, mi pelo, mi cara, mi cuerpo; que te encantaba yo y que me pusiera lo que me pusiera estaba preciosa. Me cogiste de la mano y paseaste por las calles a mi lado y, de vez en cuando, me mirabas con aquella cara en la que decías que me querías y, otras tantas, me lo decías con palabras. Y nunca antes en toda mi vida me había sentido tan deseada, tan bella, tan querida.

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