A veces nos rodeamos de gente tóxica, personas que solo ven lo único malo que tenemos, y que nos lo echan en cara. Personas que señalan nuestros defectos con un dedo. Es a ese tipo de personas exactamente al que hay que eliminar de raíz de nuestras vidas, porque lo único que merecemos es a alguien que tome nuestros defectos y los convierta en virtudes, que hable de ellos no como algo malo, sino como algo que puede llegar a ser hermoso. Algo que solo nosotros tenemos y nos hace especiales. Creo que lo que necesitamos son personas así en nuestras vidas, que a pesar de todo lo malo, decidan escogernos una y otra vez por encima de todo, porque saben que lo bueno vence a lo malo. Personas que nos hagan sentir nosotros mismos, y con las que podamos liberar nuestra alma, contarle hasta la última inquietud que nos reconcome, y saber que lo comprenderá, y no porque haya tenido que pasar por algo igual, sino que, aunque le cueste, sobre todo quiere entendernos. Esas personas que con su magia te hacen brillar, que con cada palabra te hacen sentirte como en casa, aunque esta esté a miles de kilómetros de ti. Esas personas que convierten las lágrimas en sonrisas y las sonrisas en lágrimas, porque de repente lo uno se relaciona con lo otro, y entonces es cuando entiendes el por qué las personas lloran cuando se ríen, y por qué se ríen cuando lloran. Comprendes qué es eso a lo que tanto llamaban felicidad, y comprendes, también, que felicidad no es tener una sonrisa en tu rostro cada día, felicidad es tener un mal día y saber que con tan solo hablarle a esa persona, te sentirás mejor. Porque te escucha, te aconseja, y te quiere. Y entonces todo lo malo queda en un segundo plano, porque evolucionas como persona, creces a su lado, aprendes y valoras, porque para encontrar a alguien así, que merezca tanto la pena, has tenido que pasar por mucho dolor y sufrimiento, has tenido que perder a personas que creías que eran las indicadas, que estarían contigo para siempre y que, sin embargo, no lo han estado. Y no puedes, lo cierto es que no puedes saber si esta persona estará contigo por siempre, o si es la indicada, pero lo que sí sabes es que no quieres que se aleje de ti, porque de repente esa persona no solo forma parte de tu vida, sino que también de tu alma, y de tu corazón, y si esa persona se va, ya nada sería lo mismo, de alguna manera, habrías cambiado para siempre. Y no sé si ese cambio sería para bien o para mal, pero lo que sí sé es que no estoy dispuesta a comprobarlo, a perder a esa persona especial. Porque de algún modo, tengo la esperanza de que se quede para siempre.
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