lunes, 5 de febrero de 2018

Corazón roto

Y en aquella ciudad sin vida se juró que nunca más se dejaría ganar. Que las calles vacías las repondría, que cada muro tirado lo alzaría, que cada árbol arrancado de cuajo, lo plantaría. Se juró que nadie lanzaría más bombas, y que cubriría cada agujero causado por ellas. Que cada cristal sería remplazado por acero, y cada ladrillo, por el doble de hormigón. Se juró, también, que construiría barreras y laberintos, sistemas de seguridad y alarmas. Que entrar a su ciudad no sería fácil, de hecho, sería imposible. Se juró que nadie más rompería su corazón.

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