miércoles, 6 de diciembre de 2017

Mirar a las estrellas

Mirar a las estrellas, y sentirte nada. Darte cuenta de lo insignificante que eres, de que si te vas, solo serás una mota de polvo más para el universo. Que con el tiempo las personas te olvidarán hasta que, un día, nadie más te recuerde. ¿Y qué somos, si no existimos para nadie? ¿Acaso cuenta nuestra existencia? Somos polvo de estrellas creados por la explosión del Big Bang, somos agua y sangre. Somos efímeros. Insignificantes. Y, sin embargo, todo nos parece gigante. Nos creemos el centro del universo, nosotros, a los que todo nos viene grande. Pensamos que controlamos la vida pero la realidad es que la muerte nos gana. Jugamos una partida en la que sabemos con toda probabilidad que perderemos. Reímos, lloramos, cantamos, bailamos, vivimos, pero siempre morimos. Y a veces amamos, y otras tantas odiamos. Pero al final, todos desaparecemos. Y miro a las estrellas, porque la muerte llega hasta ellas, y porque sé que todo tiene un fin.

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