viernes, 29 de diciembre de 2017

Siempre junto a ti

Con los ojos cerrados, tumbada te anhelo. En mi mente te observo y son tan vagos los recuerdos. Tu brillante mirada y tus mejillas alocadas, tus alargadas pestañas y tus sinceras palabras. El canto de un pájaro y el vuelo de una mariposa, la luz de una luciérnaga y una noche estrellada. Fuegos artificiales y el olor a césped recién cortado, la tierra, mojada, impregnada de ese aroma a lluvia y a madera empapada. Con los pies embarrados, la ropa hecha guiñapos y los ojos perdidos en otro mundo. Con las estrellas fugaces pasando sobre nosotros y pidiendo siempre el mismo deseo. Y tus labios, feroces, que acabaron con la dulzura de la noche para comenzar el día. Y el sol sale, y con él los recurdos se van, los anhelos vuelven y tu mirada se pierde, y, de nuevo, pido el mismo deseo: quedarme para siempre viviendo en aquel momento y lugar, junto a ti. Siempre junto a ti.

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