En la noche callada
el viento silbaba
las hojas esparcidas
por la tierra ennegrecida.
En el día la Luna brillaba
y el Sol no se asomaba
escondido por las penas
que levantaban murallas.
En la noche vi las estrellas
y lloré junto a ellas
reí con las constelaciones
y bailé con el universo.
En el día canté con ganas
y dormí sin alma
mientras mi corazón
con lágrimas se encerraba.
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