Hacemos las cosas con prisas, para poder acabarlas pronto, y no nos damos cuenta hasta que las terminamos que es así. Llegaron a su fin. Las prisas hicieron que no lo disfrutáramos ¿y todo para qué? ¿para tener unas horas vacías en las que no hacer nada? Para mí, desde luego que es peor sufrir el sentimiento de vacío que queda al finalizar algo y ni si quiera haberlo disfrutado, que tener unas horas de tranquilidad infructífera. Pero como siempre, parece que el mundo no piensa igual que yo. Porque el mundo siempre decide ir en mi contra, todos lo hacen. Es como si viendo que el color es negro se empeñasen en demostrarme con teorías de lo más estúpidas que es blanco. No me lo creo y, sinceramente, nunca lo haré. Así que intenten lo que quieran, trátenme de loca, si es lo que desean. A mí, honestamente, me da igual.
domingo, 29 de mayo de 2016
domingo, 22 de mayo de 2016
Mentiras
Hay momentos en la vida en los que ni si quiera se requieren palabras porque aquello que se quiere decir simplemente ya está dicho, tan solo con la mirada. Y esos momentos pueden ser los más difíciles, porque pueden ser para bien, pero en la mayoría de los casos... Bueno, pues no lo es. Es esa mirada, tan dura, tan gélida, tan glacial, esa que te parte el alma en dos y te deja sin respiración. La que te clava un puñal en la espalda y otro en el corazón, profundo y doloroso. Y que te deja agonizando mientras se queda ahí, mirándote, como si realmente no quisiese matarte, como si el puñal no fuese suyo. Te mira diciendo que no es verdad, y tú le gritas que aparte la mano, pero no lo hace. Te grita que no te está clavando nada. Mentiras. Todo son mentiras. Y después se van, con lágrimas en los ojos. Mentirosos. Son unos mentirosos. Y te dejan de rodillas, en el suelo, agonizando hasta la muerte. Y mueres, por un puñal y unas mentiras dichas por la persona que pensaste que jamás te dañaría.
miércoles, 18 de mayo de 2016
Pasar página
Puede que, después de todo, no quisiese pasar página. Porque seamos sinceros, ¿lo he hecho alguna vez? Me he dado cuenta de que soy incapaz de olvidar a alguien, simplemente no sé dejarlo estar, seguir con mi vida. Me cuesta, me cuesta muchísimo y me da un miedo feroz el no poder superarlo. El ser incapaz de olvidar. Y para ser honestos, es un asco. Es un asco porque mientras el mundo me olvida, yo tan sólo puedo pensar en él. Y es injusto, pero tan, tan injusto. Lo es tanto que duele, porque de verdad que quiero olvidar, pero ¿es eso lo mejor? Quiero decir, esta es la única forma de aprender y seguir hacia delante, aprendiendo lecciones. Quizás, después de todo, esto no esté tan mal.
miércoles, 11 de mayo de 2016
Somos
Somos magia que fluye e influye, que renueva y se revuela. Somos música que vuela y almas que viven en pena. Somos notas en el aire que viajan al lugar de lo desconocido. Sonidos que quedan atrapados en cualquier pared. Manos que se enlazan entre sí y manos que enredan sus dedos con los de alguien más. Somos el agua que rompe en la costa del mar y la gota que colma el vaso. Somos el vacío que queda al romper un corazón y la intensidad de un amor correspondido. Somos nada y somos todo. Simplemente somos.
lunes, 9 de mayo de 2016
Libros
Supongo que todo acaba. Imagino que este es el fin. Deduzco que ya no habrán más páginas que compartir ni historias que acabar. No, al menos, en las que salgamos tú y yo.
Se acabó nuestra etapa, se cerró el libro, se partió la tapa.
Y entonces lo sé, sé cuál fue mi error. Durante años me he dedicado a comprar libros de tapa blanda porque eran más baratos, pero no me daba cuenta de que, a la larga, los de tapa dura eran mejor. Porque cuesta más conseguirlos, sí, pero una vez que lo logras, ya no hay vuelta atrás. Estarán ahí para siempre.
miércoles, 4 de mayo de 2016
Soy culpable
Lo confieso, soy culpable de mis pensamientos, soy culpable de quererlo, de soñarlo, de desearlo.
Soy culpable de palparlo y admirarlo, de tocarlo y de besarlo. Todo con la mirada.
Soy culpable, lo admito, porque no me arrepiento de ello. Cuando me mira con esa sonrisa, con esa sonrisa que me quita hasta el aire, se me olvida todo lo demás. Ya no existen llantos ni palabras al vacío. Ya no hay nada más. Lo único que queda es su sonrisa, porque déjenme decirles que esa sonrisa podría iluminar el mundo entero si se lo propusiera.
Porque esa sonrisa podría matarte de tan solo admirarla. Esa sonrisa es tan deslumbrante , que no podrás simplemente borrarla, porque una vez que la miras, ya no hay vuelta atrás.
martes, 3 de mayo de 2016
Que dejen
Que todo salga a flote y me deje de aplastar. Que las palabras vuelen y me dejen en paz. Que las personas corran y me dejen de acosar. Y que mi mente se calle y me deje descansar.
Que mis manos dejen de temblar y mis labios de gimotear. Que mi rostro deje de estar sonrosado y mis cabellos enroscados. Y que mis ojos se abran a la par.
Que mi aliento deje de salir helado y mis piernas paren de flaquear. Que mi estómago no sienta mariposas y mi mente deje de inventar.
Que el amor es para tontos que quieren amar.
Ya no más
Es triste el ver como todo tu mundo se puede venir abajo en tan solo unos segundos. Todo está bien hasta que de repente, un coche, una mala mirada, una pisada de más. Y ya nada vuelve a ser igual. Tal vez, ni si quiera puede ser. Ya no hay más antes ni después, ya no queda nada.
En tan solo un segundo, y mi mundo ya no es mi mundo, porque pasa a ser el mundo del resto, pero no el mío. Porque yo ya no pertenezco a él. Porque yo ya no existo. Ya no más.