Dentro de nosotros se encuentra un remolino de sentimientos, tan inexplicable que somos incapaces de identificarlo. ¿Cómo me veo? ¿Cómo me siento? ¿Es esto correcto? Y la mente viaja y viaja sin cesar, de un lugar a otro, atormentándonos, noches en vela y días de distracción.
Y es que es un ciclo que no acaba, intentando juntar las piezas mi mente se dispara, y vuela, en una dirección tan imposible de alcanzar...
Pero no me rindo, porque imposible era que la Tierra fuese redonda, que el hombre pudiese pisar la Luna y el poder hablar con alguien en dos puntos distintos de un continente. Y no lo es. Ninguna de esas cosas es imposible. De modo que, si ellos pudieron demostrarlo, yo también.
Y sé que los dolores de cabeza se curan con pastillas y el insomnio también, pero para ser sinceros, eso es de cobardes. Las cosas se resuelven sin remedios chapuceros y madurando con la experiencia personal. Menos llanto y más trabajo que es lo que le hace falta a esta sociedad.
lunes, 18 de abril de 2016
Sentimientos
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