Me siento abrumada. No hay mejor palabra para describirme en estos instantes. Son días de calor y bochorno, a veces por el tiempo, otras no tanto.
Y duele, duele de verdad. Duelen las palabras y me afectan más de lo que puedo controlar.
Y me da rabia, mucha rabia. Porque me gustaría no tener problemas ni complejos, pero no es el caso.
En ocasiones sonrío, sin darle importancia, pero en mi mente... en mi mente se desarrollan una cadena de pensamientos tan inmensa que no tiene fin. De verdad, no lo tiene.
Pueden pasar horas, días, meses o años, que las palabras dichas, en mi mente perdurarán. Sin importar quién las dijese o con qué intención. Aquello que se dice una vez, permanecerá para siempre, por más triste, por más doloroso que sea.
sábado, 30 de abril de 2016
Rencor
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario