Me he dado cuenta, con el tiempo, de que las cosas cambian.
Un poco tarde, tal vez, pero lo suficientemente pronto como para ver que ya no es lo mismo.
De pronto tu voz se volvió más grave, tus ojos más lujuriosos, tus manos más grandes, pero no es lo único que creció en ti. También lo hicieron tus mentiras, antes, piadosas y bondadosas, ahora malvadas y desoladoras.
Supongo que eso es lo que ocurre cuando se encuentra a alguien mejor, no te culpo por abandonarme, ni si quiera por cambiarme. Y es que yo lo haría, mi pregunta es por qué no lo hiciste antes.
No estoy diciendo que no valga la pena, simplemente que no soy la mejor. Estoy diciendo que mi voz es aguda, mis ojos muestran inocencia y mis manos, son pequeñas. Que yo no digo mentiras, y que decir siempre la verdad es malo.
Lo que intento decir es que yo siempre lloro, que soy débil y me dejo vencer, que no te merezco, porque tú jamás lo harías.
Te estoy diciendo que vayas y luches por alguien que valga, y que esa no soy yo.
No te culpo por dejarme, de verdad, porque yo también lo haría.