No importa cuantas veces me mire en el espejo pues mi reflejo jamás cambiará, pero no puedo evitar pensar que si tal vez fuese más bonita, alguien se fijaría en mí.
No importa cuán inteligente sea, las risas y sonrisas que haga sacar, ni mi simpatía ni dulzura, porque antes de todo eso hay una barrera visible en forma de físico que no dejará a nadie entrar.
Y sé que tal vez esté mal pensarlo, pero a veces maldigo por no poder ser como todas esas chicas guapas y tener que ser simplemente yo.
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