martes, 10 de agosto de 2021

Vamos despacio

Contemplo tu rostro bajo la penumbra mientras mi cuerpo se enlaza con el tuyo desnudo. Nos quedamos así, mirándonos fijamente, y ni siquiera me salen las palabras para expresar lo que me haces sentir. Esa calma, el silencio reconfortante y la sensación en el estómago tan inexplicable, como ponerse frente a la chimenea un día frío y lluvioso de invierno. Estamos desnudos y no sentimos el impulso de hacer nada porque nos gusta estar así, tan cerca, de esa manera tan íntima. Hablamos, reímos, nos abrimos el uno al otro. Me dices que nunca habías estado así con alguien, que te hago muy feliz. Tú también a mí. Y los dos tenemos miedo porque todo es demasiado perfecto y estamos acostumbrados a que las cosas nos salgan mal. Por eso vamos despacio y no nos atrevemos a dar el paso definitivo, nos quedamos sin la etiqueta aunque por dentro los dos sabemos que actuamos como si la tuviéramos. No nos importa, nos entendemos, no necesitamos más. Ambos sabemos lo que sentimos por el otro y, si sigue siendo así de bonito, supongo que podría decir que por fin sé lo que es aquello a lo que todo el mundo llama amor. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario