miércoles, 4 de agosto de 2021
Auxilio
Lo intento una vez más. Otra de tantas. Me abro con la esperanza de que alguien se lance a ayudarme, pero la respuesta siempre es que no. Nadie hace lo que yo haría sin que tuviesen siquiera que pedírmelo. Me rompe ver que ya no se interesan por mí y que yo trato de no ahogarme sin lograrlo. No sé cuántas veces más necesito ver que estoy sola para aceptarlo, que aquellas personas que antes eran mi todo, a pesar de los años, ya no son nada por mucho que yo las siga viendo igual. Se han olvidado de mí, me han dejado atrás. Es normal, yo también lo haría de estar en su lugar. Y, sin embargo, me duele. No puedo evitar el dolor. Me quedo atrás y no soy capaz de conseguir que alguien más se quiera quedar conmigo hasta que consiga levantarme, así que con el tiempo se me hace cada vez más duro siquiera intentarlo. Hay días en los que pienso que voy a morir de tanta indiferencia y ya no sé de qué forma gritar para que quienes dicen que me quieren se den cuenta de que pido auxilio. Me tratan de loca y puede que lo esté, pero quizá se deba a que nadie nunca me quiso ayudar. Y ya me cansa el estar siempre en tercer lugar, el no ser la persona de nadie, el no tener a quien correr a contarle lo que me ha pasado, porque a nadie le importa de verdad. A veces pienso en los agradecimientos de los libros y en cómo las páginas se llenan de los nombres de aquellos que tanto les han apoyado en el camino y me aterra la idea de no tener nombres que escribir. Me asusta que esto vaya a ser siempre así. Que ya no me vaya a querer nadie nunca más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario