lunes, 2 de agosto de 2021

Alguien con quien de verdad ser

Ya no soy capaz de plasmar lo que siento y a veces eso me revienta por dentro. Las palabras se me atascan en la garganta y no logro expresarme ni aunque piense mil veces antes lo que quiero decir. Puede que sea la inseguridad la que habla por mí. Esa vocecilla que me grita al oído que lo hago todo mal, que ya ni siquiera sé hacer eso que siempre ha sido tan mío y que pensaba que jamás me iban a quitar, pero resulta que sí, que ya no me siento cómoda ni en mi zona de seguridad. Y ahora ya no sé dónde refugiarme. He buscado en personas un lugar donde expresarme, pero siempre me acabo callando por sentir que soy un lastre al que nadie quiere escuchar. Así que ya no hablo, cuando antes corría a contar lo que me había ocurrido, ahora no lo plasmo ni en esas historias que tanta ilusión me hacía gritar al mundo. Se mueren las palabras, atascadas en algún lugar dentro de mí, ahogadas por esas lágrimas que tampoco dejo escapar. Ya no escribo ni le cuento sobre mí a nadie, porque ha llegado un punto en el que no me importa lo que me ocurre a mí, soy así de insignificante. O, mejor dicho, así es como me han hecho sentir. Una voz cada vez más acallada, que se hace más pequeña con cada ocasión en la que me han apartado la mirada al hablar, me han cortado en mitad de una conversación o directamente me han dejado sin responder. Y ahora ya no sé cómo volver, ni con quién. Ni si habrá alguien con quien de verdad ser. 

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