Abrázame, siento que soy polvo y que si sopla el viento, comenzaré a volar. Cada pedacito de mí tomará una dirección distinta, dividida en tantas partes que, al final, desapareceré. Abrázame hasta que cada trocito encaje en su lugar. Soy polvo que se desvanece con cada bocanada que das, tan frágil que si te descuidas terminaré por escurrirme entre tus manos. Abrázame, que la vida es larga y yo no quiero que se acabe ya. Hazlo para que pueda ser yo, toda la versión completa de mí, y no solo aquella cara que cada uno quiere ver. Abrázame para que me aprenda a querer, para no tener miedo a volar y que, la próxima vez, sea yo la que lance el polvo al mar para luego unirme en el cielo. Abrázame, fuerte, muy fuerte. Y no me dejes escapar, porque hoy te necesito más de lo que nunca jamás antes te pude necesitar.
sábado, 27 de abril de 2019
jueves, 11 de abril de 2019
No te voy a olvidar
Me miras, con esos ojitos aún sin abrir y yo me pregunto si de verdad me miras a mí. Sin embargo, sé que sabes que estoy aquí. Apoyas la cabeza en mi pecho, justo en el lado del corazón y, como todo está en silencio, escucho cómo late acompasado por tus pequeños latidos, endebles. Suspiro, acariciando tu suave cabello y, una parte de mí, sabe que no te queda mucho. Que esto es un adiós. Hemos estado juntos poco y, a pesar de ello, yo siento que te he necesitado toda mi vida, que te estaba esperando. Siento que eres una parte de mí. Y ahora me dejas. Si antes estaba incompleta, te puedo asegurar que tu ausencia me dejará vacía. Caen lágrimas sobre mis mejillas cuando te tengo que dejar, sabiendo que ya no habrá una segunda vez, que ya no te voy a ver más. Es el adiós más duro que he dado y, tú, ni si quiera te inmutas. Te quedas solo, respirando a medias, quejándote cuando notas mi ausencia. Mañana ya no estarás y hoy tan solo quiero decirte que allá donde estés, no te voy a olvidar.
miércoles, 3 de abril de 2019
Yo
Me miras sin darte cuenta de lo que me provocas y, Dios, ¿cómo puedes mirarme así? Como si fuese única, especial. Lo más bonito de este sucio mundo. Lo único valioso que salvar. Y yo te miro tratando de preguntarte por qué. ¿Por qué yo, de entre todas las personas? Yo, que tengo dos pies izquierdos, malos días y tan solo alguno bueno. Yo, que tengo una maraña por pelo y ojeras más grandes que mis ojos. Yo, nacida sin belleza, ni talento, ni don. Que no valgo ni para ciencias ni para letras, que por no valer, no valgo ni por ser yo. Y, sin embargo, me dices que yo, siempre yo. Ante todos, sobre todos. Sin ninguna duda, yo. Porque no son los ojos, es la mirada, no es el talento, es el esfuerzo, no es lo que consigo, es la intención. Y que mil veces yo. Por no rendirme, por seguir aunque me digan que no. Por no hundirme y, sobre todo, por seguir siendo yo.
Corre
Me dicen que estoy loca. Loca, por quererte. Loca, por elegirte. Loca, por luchar por ti. Y es que este amor es como una guerra que no estoy segura de que vayamos a poder ganar. Lanzan bombas cada día contra mí que hacen que me tenga que cubrir, y eso me mantiene alejada de ti. Se acercan, con sus tanques cargados de metralla y sus armas a punto de disparar. Y yo huyo, te juro que sí, porque no quiero que me pillen. Y sé que tú huyes, porque a ti te atacan también. Guerra de gente maliciosa y celosa, de aquellos que no creen en el amor de verdad. Guerra contra personas que simplemente no te quieren dejar marchar, que no te dejan decidir, que no te dejan ser. Y yo sigo corriendo, sabiendo que puedo morir en el intento. Y tú corres. Y corremos, como el viento, sabiendo que el mundo es una esfera y que, en algún punto, nos encontraremos los dos.
lunes, 1 de abril de 2019
Romeo
Romeo lanza piedras a mi ventana sin darse cuenta de que no se puede abrir. Viene cada noche y se sienta bajo ella. Dos metros de distancia no es casi nada, ¿verdad? Y, sin embargo, es lo suficientemente lejos como para que no podamos tocarnos. Cuando se cansa de lanzar piedras toca la guitarra y, a veces, la acompaña con su voz. Canta bonitas nanas que me ayudan a dormir. Otras veces, sin embargo, me lee poemas y yo me pregunto en quién estarán inspirados. Son poemas de una dama perfecta encerrada en una bola de cristal, una dama que quiere rescatar. Romeo, me gustaría decirle, ni existen damas, ni personas perfectas, ni nadie que no pueda salir de un lugar por su propio pie. Y Romeo sigue viniendo, a pesar de que yo nunca salgo. Noche tras noche. Ahora me lee serenatas y me canta historias, me baila poesía y me escribe danzas. Le gusta romper las reglas y, si hay algo que es, es persistente. Romeo viene cada noche, sin excepción, hasta que un día le grito: ¿Por qué insistes tanto, Romeo? ¿No ves que Julieta no vive aquí? Y, entonces, él me dice: ¿Pero por qué iba a estar yo esperando a Julieta? He venido cada día a intentar que te fijes en mí, he llamado tu atención de todas las formas posibles, tratando de romper el muro que rodea a tu corazón, ¿y tú me hablas de Julieta? ¿Quién es acaso ella? Así que lo dejo entrar, porque no era la ventana la que no se podía abrir, era yo, cerrándola con una capa de escarcha, con demasiado miedo de dejarlo entrar y que pudiese romper mi corazón.