Es increíble como la mayor parte del tiempo estamos rodeados de personas y, a pesar de ello, nos sentimos completamente solos. ¿Sabes cuál es el momento en el que me siento más sola? Cuando estoy en clase, con todas mis compañeras alrededor, hablando y contando cosas. Y estoy dentro, estoy ahí, con ellas. Pero no estoy. Me siento completamente fuera, como si mi sitio no correspondiese ahí. Tal vez sea así. Y sin embargo sigo en ese mismo lugar, día tras día, sintiéndome como el eslabón perdido del grupo; esa persona que se tiene por pena, porque no tiene a nadie más con quien estar pero que si se fuese sería un alivio para todo el mundo. Pero yo no me voy, me mantengo ahí, cada día más alejada, más aislada, más perdida. Más sola. Y lo único que me mantiene volviendo una y otra vez es el saber que puede que ahí dentro no encaje, ni lo vaya a hacer jamás, pero que fuera sí lo hago, que hay personas que me conocen de verdad, y saben que merezco la pena. Que me valoran y aprecian mi compañía y mis aportaciones; entonces es cuando me siento menos sola. Pienso en ti, y en todas las largas conversaciones que hemos mantenido a lo largo de nuestra amistad, y en lo cerca que me siento de ti a pesar de estar tan lejos. Y entonces me siento menos sola. Pienso en que tú estarás ahí para mí siempre que lo necesite y que si un día te hablo porque la soledad que siento en esos momentos va a terminar por quebrarme por completo tú estarás para mí y entonces dejo de estar sola. Porque sé que tú estás hasta cuando no estás. Y yo estoy también, aunque no esté. Estoy para ti ahora, y siempre. Puede que no físicamente, pero deberías saber que te quiero lo suficiente como para que estés en mi mente cada día, y eso debería ser ya una gran compañía. Y me he estado aislando estas semanas, desanimándome y sin tener ninguna intención de salir, o de hablar con absolutamente nadie, sintiéndome más perdida y sola que nunca, y por eso mismo te digo que no lo hagas. Yo he cometido el error de no buscarte, de no pedirte que me acompañes en estos momentos tan vacíos, y lo único que he logrado es alejarte y echarte de menos. De verdad, te echo muchísimo de menos. Antes hablábamos casi todos los días, y ahora llevamos dos semanas prácticamente sin hablar. Y se siente tan vacío estar sin ti. Porque te quiero mucho, de verdad, y no quiero estar sin ti. No quiero estar alejada de ti, porque entonces sí que me sentiré sola de verdad, y eres uno de los pequeños motivos que me hacen luchar cuando estoy tan vacía. Así que por favor, si crees que estás solo, simplemente párate a leer mis palabras, ¿no me ves junto a ti? Lo estoy, aunque tan solo lo sientas. Aunque solo sea en mente. Y no me voy a ir de ahí, así que espero que esa sea suficiente compañía para ti, al menos lo es para mí.
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