viernes, 26 de octubre de 2018

Cuando sientas que no importas

A veces lo pienso, que no le importo a nadie, que el mundo estaría mucho mejor sin mí; que soy prescindible. Realmente sí, pero no. ¿Le importo a todo el mundo? No, definitivamente no. ¿Será el mundo mejor sin mí? Seguramente seguirá siendo exactamente igual. ¿Soy prescindible? Rotundamente sí. Todos lo somos, por duro que sea pensarlo, pero la gente muere y la vida continúa para el resto del mundo. Uno no para toda su existencia por una única persona, por muy importante que sea, y si lo hace no está bien, no es algo que se deba hacer; después de todo siempre debemos ser la persona más importante para uno mismo.  Sin embargo una única persona puede hacer que todo cambie. Tan simple y sencillo como eso. Sigo existiendo, pero no viviendo. Y no hay nada más importante que el querer vivir. Sin eso no somos nada. Y yo no soy nada sin ti. Hasta cuando no hablamos estás conmigo, hasta cuando no te pienso te estoy pensando. Y sé que suena ilógico, pero es así. Es incontrolable, así de importante eres para mí. Puede que pienses que ya no me importas porque estos meses hemos estado más distanciados, pero lo cierto es que no te amo como el primer día, sino que mucho más. Muchísimo más. Y la simple idea de saber que estás ahí me tranquiliza, si no tuviese eso probablemente me volvería loca. A veces no te hablo no porque no me importes, sino que porque la que siente que no importa soy yo. Es una tontería, lo sé, pero a veces me siento así. Sé que tú también, o no estarías leyendo esto, así que supongo que los dos somos unos tontos. Me alegro de tenerte en mi vida, tonto. Y espero que tú te alegres de tener en tu vida a esta tonta. Tan solo te voy a decir esto para recordártelo, porque deberías saberlo, para mí eres importante. Una de las personas más importantes en mi vida, a tal punto de que tu ausencia me destruiría. Así que deja de pensar que no lo eres, porque me rompes el corazón. Eres mi mejor amigo, y no muchos se ganan ese derecho, mucho menos lo mantienen. Eres importante al punto de cambiar vidas, la mía lo haría definitivamente. Y no quiero una vida sin ti, porque sentiría que me falta algo todo el tiempo; tú ocupas un lugar irremplazable en mi corazón. No te vayas nunca, por favor.

jueves, 18 de octubre de 2018

Cuando estés enfadado

Hay días en los que a uno tan solo le apetece encerrarse y simplemente no salir, ni hablar con nadie. Días en los que quieres desaparecer. No sé qué ha ocurrido, la vida es tan jodida que muchas veces me pilla desprevenida; sé que a ti también. Cuando me enfado siempre me digo a mí misma que no tengo que pagarlo con otras personas, que no se lo merecen, y por eso mismo interiorizo las cosas. No es bueno eso, tampoco, porque uno se carga de todo y al final explota, y no siempre explota con quien debería. Y si estás enfadado suéltalo, cuéntaselo a alguien o escribe sobre ello, sacar las cosas de tu mente y plasmarlas siempre ayuda a ver las cosas con otra perspectiva, y a descubrir cosas que tal vez ni si quiera sabías que pensabas. Al menos es lo que me ocurre a mí. Y te diré algo, no merece la pena estar enfadado, eso tan solo te daña a ti y a quienes te quieren, pero no logra nada, no soluciona las cosas ni trae nada bueno. Así que si puedes simplemente tomar una gran bocana de aire y luego soltarla, hazlo. Piensa bien las cosas, con calma, y nunca actúes impulsivamente. Hay muchas cosas que se hacen por impulso; una declaración de amor, un viaje esporádico, o una elección de última hora. No todas acaban bien, ni todas tienen por qué ir mal, y eso también aplica a cuando uno actúa cabreado; el problema está en que al final uno puede arrepentirse de las decisiones tomadas, y el problema no es declarar tu amor y ser rechazado, es lamentar haber tomado la decisión de no haberte quedado callado. Pero si, a pesar de haber obtenido un mal resultado, te mantienes en que aunque fue algo impulsivo siguió siendo la elección correcta, eso es lo que verdaderamente cuenta. Lo que te quiero decir es que cuando uno actúa enfadado no solo suele obtener malos resultados, es que también se acaba arrepintiendo de haber tomado si quiera la decisión de hacerlo. Así que si vas a tomar una decisión impulsiva ahora, no lo hagas. Dale una segunda y una tercera vuelta. Una cuarta, si lo precisa. Hay algo que siempre me digo cuando me dan ganas de hacer una locura y mandar todo a la mierda, y es que si de verdad quiero algo, si de verdad quiero hacerlo, no tengo que hacerlo hoy, de forma impulsiva, porque mañana querré seguir tomando esa decisión. Y pasado. Y al otro. ¿Sabes por qué son decisiones impulsivas? Porque vienen de la nada, rápidas, sin pensar, y por el contrario a lo que la gente piensa, no todos los impulsos son buenos. Imagina que me siento fatal, y veo a un coche viniendo hacia mí a toda velocidad, pero me encuentro tan mal que decido seguir ese impulso de ponerme en esa trayectoria y dejar que todo se acabe. Si lo pensase dos veces, fríamente, ni si quiera tendría que, en realidad, pensarlo. Me apartaría. Así que no, nunca es bueno tomar decisiones cuando uno está mal o enfadado, porque se basa en impulsos, y estos son impredecibles; para bien o para mal. Y si estás enfadado conmigo, quiera lo que sea que haya hecho, lo siento. A veces yo también soy impulsiva en el mal sentido, todos lo somos alguna vez en la vida. Ya sé que tiendo a ser dramática y a actuar de forma infantil, que a veces puedo ser un poco egocéntrica y creer que el mundo gira entorno a mí, pero también sé que me preocupo por ti, y si hay algo que odio en este mundo es hacerte daño, y si estás enfadado por mi culpa... Bueno, entonces es que soy más idiota de lo que creía. Tan solo te pido que, sea lo que quiera que decidas, recuerdes esta parte de mí, que no todo es malo conmigo. Te llevo en mi mente siempre, y tan solo quiero lo mejor para ti. Si crees que lo mejor para ti ya no soy yo, entonces lo entiendo y respeto, porque al fin y al cabo los dos buscamos lo mismo para ti, y si mi persona tan solo estorba en tu camino, me apartaré. Lamento que las cosas hayan tenido que acabar, y más aún cuando te amo tanto, pero te deseo mucha suerte en la vida. Y si por el contrario decides que todavía soy buena para ti, háblame, te estaré esperando.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Cuando te sientas solo

Es increíble como la mayor parte del tiempo estamos rodeados de personas y, a pesar de ello, nos sentimos completamente solos. ¿Sabes cuál es el momento en el que me siento más sola? Cuando estoy en clase, con todas mis compañeras alrededor, hablando y contando cosas. Y estoy dentro, estoy ahí, con ellas. Pero no estoy. Me siento completamente fuera, como si mi sitio no correspondiese ahí. Tal vez sea así. Y sin embargo sigo en ese mismo lugar, día tras día, sintiéndome como el eslabón perdido del grupo; esa persona que se tiene por pena, porque no tiene a nadie más con quien estar pero que si se fuese sería un alivio para todo el mundo. Pero yo no me voy, me mantengo ahí, cada día más alejada, más aislada, más perdida. Más sola. Y lo único que me mantiene volviendo una y otra vez es el saber que puede que ahí dentro no encaje, ni lo vaya a hacer jamás, pero que fuera sí lo hago, que hay personas que me conocen de verdad, y saben que merezco la pena. Que me valoran y aprecian mi compañía y mis aportaciones; entonces es cuando me siento menos sola. Pienso en ti, y en todas las largas conversaciones que hemos mantenido a lo largo de nuestra amistad, y en lo cerca que me siento de ti a pesar de estar tan lejos. Y entonces me siento menos sola. Pienso en que tú estarás ahí para mí siempre que lo necesite y que si un día te hablo porque la soledad que siento en esos momentos va a terminar por quebrarme por completo tú estarás para mí y entonces dejo de estar sola. Porque sé que tú estás hasta cuando no estás. Y yo estoy también, aunque no esté. Estoy para ti ahora, y siempre. Puede que no físicamente, pero deberías saber que te quiero lo suficiente como para que estés en mi mente cada día, y eso debería ser ya una gran compañía. Y me he estado aislando estas semanas, desanimándome y sin tener ninguna intención de salir, o de hablar con absolutamente nadie, sintiéndome más perdida y sola que nunca, y por eso mismo te digo que no lo hagas. Yo he cometido el error de no buscarte, de no pedirte que me acompañes en estos momentos tan vacíos, y lo único que he logrado es alejarte y echarte de menos. De verdad, te echo muchísimo de menos. Antes hablábamos casi todos los días, y ahora llevamos dos semanas prácticamente sin hablar. Y se siente tan vacío estar sin ti. Porque te quiero mucho, de verdad, y no quiero estar sin ti. No quiero estar alejada de ti, porque entonces sí que me sentiré sola de verdad, y eres uno de los pequeños motivos que me hacen luchar cuando estoy tan vacía. Así que por favor, si crees que estás solo, simplemente párate a leer mis palabras, ¿no me ves junto a ti? Lo estoy, aunque tan solo lo sientas. Aunque solo sea en mente. Y no me voy a ir de ahí, así que espero que esa sea suficiente compañía para ti, al menos lo es para mí.

Cuando estés aburrido

Mi vida no es muy divertida de por sí, pero bien es cierto que la mayoría del tiempo ni si quiera tengo tiempo para aburrirme, de la de cosas que tengo que hacer. Hoy, sin embargo, es uno de esos días en los que he tenido un respiro y me ha permitido aburrirme. Qué cosas, ¿no? Te pasas la vida pensando en todo lo que harás cuando tengas tiempo libre, y lo único que haces cuando lo tienes es nada. Aburrirte. ¿Sabes lo peor? Que me gusta aburrirme, me ayuda a pensar y conocerme más a mí misma, a soñar despierta, a escribir, a reflexionar. En realidad ahora mismo no tengo absolutamente nada de ganas de escribir, ni de escuchar música; pero estoy haciendo ambas cosas. Y no, no tengo ninguna canción en bucle como sabes que me encanta hacer, porque estoy cansada de todas. Quizás por eso no quiero escuchar música, porque me pone nerviosa no escuchar la misma canción constantemente. Puede que te parezca una tontería, pero lo cierto es que si yo lo hago es precisamente porque esa canción me está transmitiendo muchísimo en esos momentos y no tener una canción significa que las siento a todas igual de vacías. Hoy me siento vacía. Miento. Miento. No es hoy. Han sido estas últimas semanas. Lo siento por no hablarte, puede que pienses que te estoy dejando de lado u olvidando, pero no es verdad. Simplemente me siento vacía, y no me apetece hablar con nadie. Me apetece encerrarme y morir. Y sin embargo estoy aquí, escribiéndote, aunque no te hable; supongo que eso demuestra lo importante que sigues siendo para mí, porque hasta cuando no quiero hablar con absolutamente nadie, estás en mi mente y, de forma indirecta, me comunico contigo. ¿Cuándo estarás leyendo esto? Supongo que habrá pasado algún tiempo; todavía queda bastante para que te dé esto. No sé el porqué de tu aburrimiento, puede que estés tirado en la cama, agotado, y simplemente no quieras hacer nada, o que estés en el autobús de camino a algún sitio. Yo estoy en la cama, como siempre, escribiendo de madrugada. Siempre escribo de noche. No puedo sacarte del aburrimiento, pero espero que al menos te haya servido de entretenimiento por unos minutos; tú me estás sirviendo a mí, aunque bien es cierto que se tarda mucho más en escribir que en leer. ¿Sabes? Yo a veces, cuando me aburro, me pongo a leer conversaciones antiguas, mayormente los mensajes que tengo destacados, porque esos son los que en su momento me sacaron una sonrisa y al volver a verlos me hacen sonreír. Tú siempre me haces sonreír, así que gracias por ello.