Me siento despreciada, llevaba un tiempo sintiéndome bien y, de nuevo, volví a caer en la realidad. Siempre me preocupo más y doy más importancia a las personas de lo que ellas me la dan a mí. Estoy sola, estoy jodida y malditamente sola, esa es mi vida. Nadie me habla, ni me pedi de ir a salir, nadie quiere verme ni saber de mí, qué es de mi vida o cómo estoy. Nadie se acuerda si quiera de que existo. Y, sin embargo, yo me acuerdo de todos, me preocupo por cómo estarán y estoy aquí siempre que me necesitan. Mi vida es una jodida mierda, no me siento agusto en mi carrera, siento que me he equivocado con ella, que no encajo. Me siento la tonta del salón, y cada día me pregunto cómo llegué si quiera ahí. Perdí a todos mis amigos, porque al entrar a la universidad todos empezaron a tener cosas mejores que hacer, y personas mejores con las que hacerlas. Mi familia está distante, separada, rota. No soy feliz, es tan simple y sencillo como eso. Siento que nadie me conoce, ni valora, y yo tan solo pido una persona que me mire a los ojos y quiera saber más de mí, ¿tanto estoy pidiendo? Porque yo no lo creo. Y tampoco creo que pueda aguantar mucho más, me duele hasta el alma, no sé a quién contarle mis cosas, porque cada vez que hablo a alguien siento que molesto. Nadie me recuerda. Y si nadie me recuerda, ¿acaso soy alguien?
sábado, 30 de diciembre de 2017
2017
Feliz año, feliz año a la persona más importante de mi 2017, a la mejor que conocí y lo mejor que me pudo pasar. Feliz año nuevo, año que espero pasar junto a ti, y no solo este, sino que todos los que vienen. Feliz año al motivo de mis sonrisas y a quien enjuga mis lágrimas, a quien me soporta en las noches y en las mañanas, a una de las persona más importantes de mi vida, y de las que más aprecio. Espero que este año todo te vaya mucho mejor, que ilumes el mundo con esa brillante y hermosa sonrisa que tienes y dejes pasmado a todos. Lo único que te pido es que sigas cada día a mi lado, como yo pienso estar al tuyo. Me diste lo más memorable de este año, un motivo para jamás olvidarlo y que se convierta en uno de mis favoritos. Decirte que te quiero con todo mi corazón y espero que este tan solo sea el primero de muchos más años por venir. Gracias por convertirte en mi mejor amigo, mi otra mitad, por levantarme en mis caídas y sostenerme cada vez que alzaba el vuelo. Gracias, simplemente, por estar ahí.
viernes, 29 de diciembre de 2017
Siempre junto a ti
Con los ojos cerrados, tumbada te anhelo. En mi mente te observo y son tan vagos los recuerdos. Tu brillante mirada y tus mejillas alocadas, tus alargadas pestañas y tus sinceras palabras. El canto de un pájaro y el vuelo de una mariposa, la luz de una luciérnaga y una noche estrellada. Fuegos artificiales y el olor a césped recién cortado, la tierra, mojada, impregnada de ese aroma a lluvia y a madera empapada. Con los pies embarrados, la ropa hecha guiñapos y los ojos perdidos en otro mundo. Con las estrellas fugaces pasando sobre nosotros y pidiendo siempre el mismo deseo. Y tus labios, feroces, que acabaron con la dulzura de la noche para comenzar el día. Y el sol sale, y con él los recurdos se van, los anhelos vuelven y tu mirada se pierde, y, de nuevo, pido el mismo deseo: quedarme para siempre viviendo en aquel momento y lugar, junto a ti. Siempre junto a ti.
Esas personas...
Las sonrisas más sinceras son aquellas que te dedican las personas que te quieren de verdad. De esas hay pocas. Personas que sin necesidad de hablar todos los días están ahí siempre que las necesitas, que aunque llevéis un tiempo sin hablar no necesitan ni un solo segundo si quiera para preocuparse por ti. Esas personas que vencen el orgullo y te hablan, porque es más importante permanecer en tu vida que cualquier tontería que haya ocurrido. Esas personas que te animan y que de no poder hacerlo se hunden contigo, que hacen todo lo posible porque estés bien y te dicen siempre la verdad. Esas personas que sin necesidad de decir te quiero te lo demuestran cada día, en las que puedes confiar y sabes que no te van a traicionar. Sí, de esas hay pocas.
sábado, 16 de diciembre de 2017
Mi mejor amigo
Todos tenemos a alguien especial en nuestra vida, una persona que con tan solo un "hola, ¿cómo estás?" ya nos alegra el día. Una persona que en cuanto estás mal piensas en ella, porque sabes que tan solo con su compañía te hará sentir mejor. Una persona con la que quieres compartir todos tus buenos momentos, a la que te encanta escuchar y que cada cosa buena que le ocurre, es como si te ocurriese a ti. Porque lo suyo es tuyo, y lo tuyo es suyo. Porque cada lágrima suya te parte el corazón y cada sonrisa te alegra el alma. Porque cada vez que discutes con esa persona es como una autoflagelación. Alejarte de ella es como realizar un suicidio. Porque no es solo que la necesites en tu vida, porque todos somos capaces de necesitar a otros, las personas que se quedan de verdad son las que quieren tanto como necesitan que la otra persona se quede en su vida. Porque todos tenemos esa persona por la que daríamos lo que fuese por no verla mal, y por la que buscaríamos por cielo y tierra la manera de levantarla y, si no podemos, nos lanzamos al suelo con ella. Porque jamás la abandonarías, no podrías dejarla sola de ninguna de las maneras. Porque es demasiado especial, demasiado importante. Porque es esa persona que querrías que se quedase contigo toda tu vida, porque esa persona es tu mejor amiga, y porque no podrías quererla más.
domingo, 10 de diciembre de 2017
Estoy cansada de vivir
Siempre eres fuerte, hasta que un día te rompes. No soportas más cargar con todo el vacío que te rodea. No soportas más la fría soledad. Y es que te cansas, te cansas de siempre estar ahí para todo el mundo pero luego no hay nadie ahí para ti. De escuchar los problemas de todo el mundo pero que luego nadie te quiera escuchar a ti. Porque eso sí, cuando se encuentran mal todos te buscan, ¿pero y cuando tú lo estás? ¿entonces qué? Entonces, a nadie le importa. Porque para los buenos momentos, las caras felices y los comentarios bonitos existen otras personas. Tú solo existes para las críticas, los enfados y borderías. Tú solo tienes que soportar porque eres amiga, hasta que te das cuenta de que ya no lo quieres ser más. ¿No debería ser algo recíproco? ¿No se basa acaso en eso? Porque, en estos momentos, no lo siento así. Estoy cansada de que todos se enfaden conmigo, de que se olviden de mí y solo me quieran para cuando les conviene. Estoy cansada de ser utilizada, de que nadie se dé cuenta de que existo. Estoy cansada de vivir.
Me cansa
¿No os pasa que os cansais de todo? Porque a mí me pasa. Me pasa que estoy cansada de escuchar sin ser escuchada. Me pasa que estoy cansada de preocuparme por los demás y que luego nadie se preocupe por mí. Me cansa que si no me hago ver, me dejen atrás. Me cansa que esté siempre ahí para todo el mundo pero luego no haya nadie ahí para mí. Me cansa que las personas se olviden de mí, y yo no sea capaz de olvidar a nadie. Me cansa que siempre sea la idiota que perdona todo pero que, cuando cometo un error nadie quiera perdonarme. Me cansa que tenga que pasarme las noches en vela imaginando una vida que no tengo y que en los días solo sueñe despierta que llegue la noche. Me cansa que todo me canse. Que en mi casa no me sienta segura porque no se siente como un hogar, que la soledad sea mi única compañía y cada día me rompa un poco más. Que tenga la mirada vacía, perdida, y nadie haga nada para arreglarlo. Porque siempre soy yo la que arregla a los demás, y ahora digo yo, ¿y quién me arregla a mí?
Quebrarse
Esa sensación de que haces todo mal, que cualquier palabra que digas te ahoga e incluso el más mínimo gesto tuyo es molesto. Esa sensación de que a los ojos de los demás eres alguien poco destacable, de que las noches se te hacen eternas y cuando es de día tan solo quieres que acabe. Esa sensación de llegar a casa y no sentirte a salvo, porque ningún lugar se siente como un hogar para ti. Esa sensación de no tener a nadie con quien expresarte, nadie que te escuche ni te hable. No tener a alguien que se preocupe por ti, no lo suficiente. Esa sensación de ahogarte en lágrimas, y que todos te miren mientras mueres. Porque nadie quiere salvarte. Nadie quiere salvar a la persona que no sabe cuándo se tiene que callar ni cuándo su opinión comienza a sobrar, nadie quiere saber sobre la persona que siempre calla y escucha, porque todos queremos ser escuchados, pero pocos son realmente los que lo hacen, y, a esos pocos les toca callar, porque los que hablan no quieren parar, no quieren parar porque su vida es mucho más importante que lo que tengas que decir. Así que un día te cansas y dejas de escuchar, y dejas de hablar. Dejas de dar tu opinión y de decir siempre la verdad. Un día te quiebras, y no hay nadie que te quiera reparar, después de todo, ¿quién iba a darse cuenta si quiera de que ya no estás?
miércoles, 6 de diciembre de 2017
Mirar a las estrellas
Mirar a las estrellas, y sentirte nada. Darte cuenta de lo insignificante que eres, de que si te vas, solo serás una mota de polvo más para el universo. Que con el tiempo las personas te olvidarán hasta que, un día, nadie más te recuerde. ¿Y qué somos, si no existimos para nadie? ¿Acaso cuenta nuestra existencia? Somos polvo de estrellas creados por la explosión del Big Bang, somos agua y sangre. Somos efímeros. Insignificantes. Y, sin embargo, todo nos parece gigante. Nos creemos el centro del universo, nosotros, a los que todo nos viene grande. Pensamos que controlamos la vida pero la realidad es que la muerte nos gana. Jugamos una partida en la que sabemos con toda probabilidad que perderemos. Reímos, lloramos, cantamos, bailamos, vivimos, pero siempre morimos. Y a veces amamos, y otras tantas odiamos. Pero al final, todos desaparecemos. Y miro a las estrellas, porque la muerte llega hasta ellas, y porque sé que todo tiene un fin.