Hay veces en las que no sabes cómo te sientes. Si bien, si mal. Todo es angustia. Odio esa maldita sensación. La de no saber qué hacer con mi vida, si reír, llorar, o mandar a la mierda al que sea. Os lo juro, es lo que más ganas me dan en el mundo. Y odio eso de mí. El joderla con las demás solo porque no sé qué coño va mal conmigo. ¿Por qué no puedo simplemente seguir con las cosas como estaban? No, yo tengo que ponerme borde, cagarla y hacer daño. Ojalá no fuera así. Ojalá fuese de esas personas que saben lo que les pasa, sin tener que tratar de averiguarlo a través de textos. Ojalá pudiese saber quién soy. Pero no puedo. Por eso sigo escribiendo, porque mi mente libera partes de mí que ni si quiera sabía que existían. Porque al escribir muestro al mundo todo aquello que estaba conteniendo, porque me ayuda a saber qué es lo que me pasa. Y supongo que simplemente estoy demasiado cansada como para averiguarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario