A veces no sé cómo me siento. Es como si un remolino de emociones me en volviera y no me soltara. Y duele. Y a la vez no. Es opuesto y un símil al mismo tiempo. Es paralelo y distante. Es fuerte para más tarde volverse débil. Es luz y luego fuego. Es oscuridad y por un rato agua. Es un cañón que hunde una bola en lo más profundo de mi estómago. Pero se cura con facilidad. Es todo y nada. Es confusión y entendimiento. Es adolescencia mezclada con niñez y adultez. Es la vida en sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario