Creo que a veces no somos conscientes de lo que hacemos. Es simple, lo que para una persona supone un par de segundos, para otra es un mundo. Por eso yo siempre trato de invertir unos minutos en mi vida para hacer feliz al resto, porque al final del día siempre hay alguien que me lo devuelve. Llámenlo Dios, llámenlo Karma, o como quieran, en cualquier caso sé que si haces el bien, tarde o temprano acabarás recibiendo cosas buenas. Y aunque parece que las personas que hacen cosas malas tan solo le ocurren buenas, denle tiempo al tiempo, porque es muy fácil dar algo bonito, pero la venganza es un plato que se sirve frío, por ello lo que les vendrá después será algo por lo que se arrepentirán de todo lo que hicieron. La vida es justa, así de sencillo.
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