sábado, 11 de diciembre de 2021
Digna de ser salvada
Hoy habéis hecho el viaje que planeamos juntos sin mí. En realidad, ya no me sorprende. Han pasado los suficientes meses como para darme cuenta de que en vuestra vida no ocupo ningún lugar. Solo estoy ahí, sin más. Como el juguete de la infancia del que no te atreves a desprenderte, pero no te acuerdas de él si no te lo nombran. No entro en vuestros planes, siempre que hay que hacer algo, lo hacéis con él. Ya me quedó clara vuestra elección, por mucho que dijeseis que vuestros amigos somos los dos. Supongo que no. E imagino también que la culpa es mía por aferrarme a mantener en mi vida a quien siempre ha sido tan importante cuando es evidente que yo ya no soy nadie. Y es que duele tanto aceptar que ya no te quieren. Que no eres más que una tercera opción. Ver como todos siguen adelante sin ti. Y que tú te quedas atrás, sin saber si algún día te volverás a encontrar, o si alguien tendrá el valor de querer preocuparse por ti. Al final no importa todo el tiempo que te hayas dedicado a ayudar a la gente, cuando se trata de devolver el favor, nadie se toma la molestia de luchar por ti. Imagino que hay personas que simplemente no son dignas de ser salvadas. Y quizá lo merezco. O, seguramente, no.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario