miércoles, 29 de diciembre de 2021
Te quiero tanto
Cada noche me llamas sin falta para preguntarme por mi día, contarme el tuyo y decirme que me extrañas. Te despides con un te quiero que acompañas de un yo más cuando te contesto que yo también. Nunca me da tiempo a replicar, cuelgas antes de que pueda reaccionar, convencido de la veracidad de tus palabras sin darte cuenta de que lejos están de ser la realidad. Te quiero como nunca he querido a nadie y lo sé porque antes de ti creía saber lo que era el amor y, ahora, estoy segura de que no lo sabía en lo absoluto. Te quiero tanto que a veces me asusta el pensarte a todas horas, verte en todas partes y recordarte en todos los momentos. Siempre que me ocurre algo eres el primero que se me viene a la cabeza para contárselo, porque sé que si es malo me vas a apoyar y si es bueno vas a compartir conmigo mi felicidad. Y supongo que eso es lo que significa amar, y yo lo hago cada segundo de mi vida, con cada suspiro y cada latido de mi corazón. En este punto de mi vida ni siquiera sé cómo podría continuar sin ti, mucho menos cómo he vivido todo este tiempo sin ti, cuando eres todo mi mundo. Te quiero como para que en mi vida seas una prioridad. Te quiero tanto que eres el protagonista de todas mis novelas, el galán de mis telenovelas y la musa de mis versos. Te quiero tanto que a veces no entiendo cómo puedes creer que me quieres más que yo, si yo ya te quiero lo suficiente como para que me duela hasta el alma de pensar en perderte.
sábado, 11 de diciembre de 2021
Digna de ser salvada
Hoy habéis hecho el viaje que planeamos juntos sin mí. En realidad, ya no me sorprende. Han pasado los suficientes meses como para darme cuenta de que en vuestra vida no ocupo ningún lugar. Solo estoy ahí, sin más. Como el juguete de la infancia del que no te atreves a desprenderte, pero no te acuerdas de él si no te lo nombran. No entro en vuestros planes, siempre que hay que hacer algo, lo hacéis con él. Ya me quedó clara vuestra elección, por mucho que dijeseis que vuestros amigos somos los dos. Supongo que no. E imagino también que la culpa es mía por aferrarme a mantener en mi vida a quien siempre ha sido tan importante cuando es evidente que yo ya no soy nadie. Y es que duele tanto aceptar que ya no te quieren. Que no eres más que una tercera opción. Ver como todos siguen adelante sin ti. Y que tú te quedas atrás, sin saber si algún día te volverás a encontrar, o si alguien tendrá el valor de querer preocuparse por ti. Al final no importa todo el tiempo que te hayas dedicado a ayudar a la gente, cuando se trata de devolver el favor, nadie se toma la molestia de luchar por ti. Imagino que hay personas que simplemente no son dignas de ser salvadas. Y quizá lo merezco. O, seguramente, no.
Fingir y callar
No, no sé por dónde empezar. Ni si esto tendrá un final, en realidad. Lo haces todo tan a medias que hasta a mí me dejas sin palabras. Dices que te preocupas, pero, cuando me ves mal, eres incapaz de hacer algo por arreglarlo. Lo solucionas todo preguntando. Como si eso significase algo. Y yo me callo. Y tú me ignoras. Luego me culpas por no contarte que estoy mal, cuando me estaba viniendo abajo frente a tus ojos y no me dedicaste ni una sola mirada. Me culpas de la inseguridad que me provocas y me propones soluciones imposibles a problemas que me vienen grande. Lo tuyo es el silencio cuando se trata de mí y hablar por mil años cuando es para ti. Lo mío es estar para ti y olvidarme de mí. Te diría que estoy harta, pero me siento tan sola que tengo miedo de abrumarte y que tú también te vayas. Me asusta que la única persona que me implica en su vida me quiera ceder a un segundo puesto, como hacen todos los demás. Así que yo ya no sé más que fingir y callar.
jueves, 9 de diciembre de 2021
Nadie con quien mostrarme
Después de tanto tiempo, por fin, he empezado a mostrarme contigo tal y como soy. Ahora me siento cómoda y no se me pasan por la cabeza mil motivos para estar alerta con cada palabra que digo. O, al menos, así lo era. Hoy me has dicho que te estás cansando y me ha dolido más que todos los rechazos que he sufrido antes. Yo también estoy cansada de no gustarle a nadie al completo, de que siempre hayan pegas cuando me abro. Estoy cansada de que nadie sea capaz de amarme y de que tú, de entre todos, empieces a alejarte de mí. Me duele tanto que no soy capaz de replicarte y, una vez más, me encierro para dejar de lado esa parte que quería mostrarte. Ya me ha quedado muy claro que no hay nadie en este mundo con quien pueda mostrarme.
miércoles, 1 de diciembre de 2021
Poema de amor
Toda la vida me han prometido una eternidad
a mi lado y se han marchado a mitad de la oración.
Tú me incluyes en tu futuro dando por hecho que me voy a quedar para siempre, como la letra pegadiza de una canción.
Cuando la vida se vuelve diluvio me abrazas hasta que los rayos que alumbran son los del sol.
Se te escapa que me quieres y te asustas.
Yo, en cambio, te quise desde aquella primera vez en la que nos fundimos hasta que los cristales cambiaron de color.
Ahora cada latido de mi corazón pronuncia una letra hasta completar tu nombre para anunciar que es todo tuyo.
Si te soy sincera, antes me asustaba el poder que tienes sobre mí, pero ahora que te conozco de verdad ya no huyo.
Me haces sentir tantas cosas que ni siquiera soy capaz de formularlo con palabras.
Cuando me preguntas en qué pienso te digo que en nada, aunque siempre tengo en mente el despertarme a tu lado todas las mañanas.
Pasas tanto tiempo en mi cabeza que te has adueñado de ella y por más que imagino múltiples futuros, en cada uno de ellos me acompañas.
Y, al final del día, no importa todo el tiempo que te tenga, que siempre voy a sentir que me faltas.
Alberto
Llegas cuando todos se van y te quedas sin hacer preguntas. Toda la vida me han prometido una eternidad a mi lado y se han marchado a mitad de la oración. Tú, sin embargo, me incluyes en tu futuro como si me fuese a quedar para siempre, ni siquiera contemplas otra posibilidad. Cuando la vida se vuelve diluvio me abrazas hasta que los rayos que alumbran son los del sol. Se te escapa que me quieres y te asustas. Yo, en cambio, te quise desde aquella primera vez en la que nos fundimos más en alma que en cuerpo. Y ahora cada latido de mi corazón pronuncia una letra hasta completar tu nombre para anunciar que es todo tuyo y, si te digo la verdad, no creo que quiera que sea de nadie más. Me miras y me siento, por fin, plena, como si hubiese esperado mil años a que me encontrases y ahora por fin estás aquí. Yo podría pasarme los días contemplándote porque, cuando te miro, no veo solo tu belleza corporal. Me haces sentir tantas cosas que ni siquiera soy capaz de formularlo con palabras, por eso, cuando me preguntas en qué pienso, te digo que en nada, pero siempre pienso en ti. Pasas tanto tiempo en mi cabeza que te has adueñado de ella. Mis sueños están repletos de ti y, cuando pienso en lo que viene, lo único que tengo claro es que quiero que tú estés ahí.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)