miércoles, 23 de junio de 2021

El disparo que detuvo tu corazón

El sonido de un disparo atravesó el bosque a la velocidad de un rayo y, en ese momento, juro que el dolor fue tal que hubiese preferido que me cayese uno y me partiese en dos. Ojalá la duda no se hubiese cernido sobre mí como un depredador a punto de atrapar a su presa mientras me deslizaba entre los árboles gritando tu nombre. Supliqué con el corazón en la mano que no, por favor, tú no, jamás me había sentido tan descorazonado. No me detuve, seguí corriendo, aunque me quemasen las piernas y me ardiesen los pulmones de puro terror. Pero no te encontraba y por más que gritaba lo único que lograba era destrozarme la garganta hasta quedar sin voz, jamás había sentido tal desolación. Y allí, tirado entre la maleza, me percaté de que te encontrabas tú. Nunca había sentido tal desamparo como en el instante en el que me di cuenta de que la bala había parado a tu corazón. 

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