lunes, 5 de abril de 2021

Jodida por dentro

Vuelven a hablar sobre mi físico, siempre mencionan la curva que se forma justo por debajo de la espalda, la cintura estrecha, los senos abruptos para una figura tan fina, los labios carnosos y las piernas de escándalo. Una vez más mencionan lo mucho que les gustaría estar conmigo en la cama, todo lo que me desean y las muestras de esos arrebatos acalorados. Siempre es la misma historia, me dicen que quieren conocerme y, cuando van a hacer preguntas, radican en el ámbito sexual. Nunca van más allá. Nunca quieren saber sobre mí. Nunca se preocupan por si estoy bien, o me gusta escuchar lo que tienen que decir de mi cuerpo. Me callo. Me callo. Y me callo. Hasta que siento aquel vacío que me dice que lo deje, que no necesito su aceptación, que soy más que un exterior. Pero me sigo callando, y sigo aceptando, y dando. Y doy, y doy, y doy. Hasta que me rompo en la soledad de la noche, cuando no hay nadie para evitar que deje de pensar, es el momento en el que la realidad me golpea, y quiero que pare. No quiero ser la chica guapa a la que todos se quieren tirar, quiero ser la chica interesante que merece la pena conocer, pero nadie se esfuerza en intentarlo siquiera. Y ahora me doy asco, me cuesta ver más allá de un físico hueco que no alberga nada más en su interior, un físico putrefacto que solo me provoca repulsión. Al final, cuando el mundo calla y la mente habla, no me queda más remedio que aceptar lo que soy; una chica que aparenta ser guapa, pero que no es más que una falsa fachada para encubrir lo jodida que está por dentro. 

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