martes, 23 de marzo de 2021

Versos de despedida

Escucho el sonido de tu voz a lo lejos, me llega el eco de palabras que ya no son para mí. 
Y eso es lo que más me hace sufrir. 
Te veo, pero ya no te siento, ¿y cómo te explico que te plasmo en cada boceto? 
Que en cada canción te encuentro en alguna oración y en los poemas me visitas en forma de rima. 
Pero no me ves. 
No te percatas de que mis ojos te persiguen allá donde vas, a la espera de que me devuelvas la mirada. 
Quiero volver a lo de antes, a cuando no podías apartar los ojos de mí y tu voz no era más que un susurro en forma de suspiro. 
Extraño tus caricias fugaces y aquellos besos que se borraban como las huellas desaparecen por las olas del mar. 
Y hoy ya no estás, no conmigo. Aunque de eso hacía tiempo, pero te sigo queriendo. 
Te espero, todos los días te espero, con el aroma a vainilla y el corazón acelerado. 
A sabiendas de que ya sé cómo acaba el cuento. Pero aquí sigo, y te oigo una vez más a lo lejos. Capto tu sonrisa y tu mano roza la de alguien más. 
Hoy te escribo esto porque ya no lo haré más, no porque no te siga queriendo, sino porque me duele demasiado como para seguir haciéndolo. 
Así que te quiero, pero tus besos ya no acaban en mis labios ni tus manos en mi cabello. 
Y a mí se me acaba la tinta, aunque no los sueños. Por eso, a pesar de todo, parte de mí siempre te seguirá encontrando aquí, en estos versos. 

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