domingo, 21 de febrero de 2021

Espejo

No recuerdo haberme defendido y, a pesar de ello, mis manos estaban llenas de sangre. Supongo que en algún momento me harté, que me cansé de callar todas esas palabras que tanto tiempo había reservado para mí porque no quería hacer daño, no quería ser como tú. Y, sin embargo, allí estaba yo; la respiración agitada, las manos temblando, de rodillas y llorando. Pero no, no fue por ti. Te juro que, esta vez, no. Fue por mí, por aguantar demasiado, por siempre escuchar que me veo mal, que no valgo nada, y dejar que me pisen una y otra y otra vez. El vacío me hizo entender que así no iba a acabar bien, que en algún momento iba a explotar. Y lo hice, pues claro que sí, ¿cómo no iba a hacerlo? El resultado estaba ante mí, un espejo roto en mil pedazos que no me iba a decir ni una vez más lo que estaba bien, ni lo que estaba mal. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario