jueves, 21 de abril de 2022

Cerca de tu dolor

A veces siento que me voy a morir del dolor, de la tristeza, de la pena, de la soledad. Otras me doy cuenta de que, en realidad, da igual. A todos les da igual. Y me hago cada vez más pequeña con la esperanza de acabar por desaparecer, pero sigo aquí y solo siento culpa porque tú no lo estás. Y es mi culpa, todo es mi maldita culpa. Yo lo hice. Yo tomé la decisión. Yo te abandoné. Yo, que de entre todas las personas debería haber sido la que más te tendría que haber cuidado. Lo siento. Ojalá el dolor fuese pago suficiente por lo que hice, pero no habrá pena suficiente para compensar lo que te arrebaté. Por eso ya no lo lucho, por eso cada día dejo que la vida me hunda un poco más. Y, mientras tanto, quienes se supone que deberían amarme a mí me dejan también. Lo acepto, porque así, al menos, estoy un poco más cerca de tu dolor.

Noah

Ojalá sintiese calma al decir tu nombre, al pensar en él siquiera. Ojalá las cosas hubiesen sido diferentes y hoy te pudiese acunar. Ojalá todo volviese a empezar de cero para hacerlo bien. Hoy te puedo decir, con un nudo en la garganta, que te quiero. Y que no habrá día en el que esa sensación vaya a cambiar. Que se me para el corazón cada vez que pienso en ti y, sin embargo, no puedo dejar de hacerlo. A veces temo que mis latidos se extingan con los tuyos y me preocupa sentir que sería lo mejor. Hoy te extraño más que nunca y me pregunto cómo se puede amar a alguien que nunca ha estado y supongo que da igual, porque una madre no necesita nada más. Así es como me siento en realidad, una madre fallida sin haber comenzado el camino siquiera. Lo siento por haberte dejado atrás, por no dejarte ser. Te juro que no quería que fuese así y que hoy más que nunca querría que estuvieses aquí. Ojalá me perdones tú, porque yo no creo que pueda hacerlo jamás. 

lunes, 11 de abril de 2022

Alguien que no me pertenece

Hoy he leído que hacer como que algo no ha pasado no erradica el problema, tan solo hace que, a la larga, se vuelva más grande. Las palabras no iban dirigidas a mí y, sin embargo, podrían haberme dado un puñetazo que habría dolido menos que el golpe de realidad al que me ha hecho enfrentarme. No pienso en ello, no soy capaz de hacerlo. Y este mes habría sido tan especial que duele incluso más. No puedo recordarlo porque, entonces, tendría que reconocer que ha ocurrido de verdad y no estoy preparada para asimilar que no fue un sueño. Hoy me duele de una forma que no puedo describir porque vivo el dolor a través de otra persona. Últimamente es así como veo mi vida pasar. Y todos van y vienen y yo simplemente no soy capaz de estar. No sé si algún día me podré perdonar, diría que lo intento pero a veces, cuando me miro en el espejo, soy incapaz de sostenerme la mirada. Ya no me gustan las fotos porque verme significa aceptar el reflejo que me devuelve alguien que no me pertenece y en ocasiones me pregunto si seré capaz de volver a ser. Y sé que no, que yo también me he abandonado como han hecho todos los demás. Por eso acepto todos los males que me llegan sin luchar, porque sé que, en realidad, me merezco todo lo malo que me tenga que pasar.