domingo, 3 de octubre de 2021
Miedo
El miedo se apodera de mí una vez más o, quizás, simplemente debería llamarlo inseguridad. No soy capaz de mantenerle la mirada al reflejo del espejo por más que lo intento. Tengo que irme y, sin embargo, antes me cambio de atuendo diez veces y lo único que consigo con ello es verme cada vez peor. Pienso en no ir, en quedarme encerrada. Probablemente sea lo mejor. Luego te me vienes a la cabeza y las ganas de llorar solo aumentan, porque ¿cómo te voy a gustar siendo así? Si es imposible que alguien me encuentre guapa. Así que cuando me miras a los ojos y me preguntas si me pasa algo me callo, lo hago porque sé que esta inseguridad alguna vez va a destrozarnos, porque ya te dije ayer lo fea que me veía y no quería ser repetitiva, pero la inseguridad se mantiene y, con ella, vienen otros miedos. Miedo a que algún día ya no me veas igual, miedo a que te des cuenta de que no soy para tanto, miedo a no ser suficiente, miedo a que encuentres a alguien mejor, miedo a que no sientas lo mismo que yo. Miedo a que te vayas, como han hecho todos los demás. Miedo a nunca ser capaz de sentirme bien.
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