lunes, 19 de julio de 2021
Hemos bailado sin música
Hemos bailado sin música. Allí estábamos los dos, en mitad de la calle, con mis brazos alrededor de tu cuello y los tuyos envolviendo mi cintura y, de repente, nuestros cuerpos se movían como si siguiesen la misma melodía. Sonreíste y me atrajiste más hacia ti, me diste un beso en la frente y entonces apoyé la cabeza en tu pecho. El sol estaba descendiendo y mencionaste que parecía un momento sacado de una película, te dije que sí. Oía el latir de tu corazón, primero pausado, luego más acelerado y me hiciste girar como si realmente estuviésemos bailando. Me reí, te dije que eras muy tonto, contestaste que sí. Nos besamos, yo de puntillas, tú mirando hacia abajo. Y yo solo pensaba que me quería quedar toda una vida así.
jueves, 15 de julio de 2021
Empezar a amarnos
Ayer besé unos labios que no te pertenecían y, sin embargo, era tu nombre el que resonaba en mi cabeza con cada beso. Cuando me fui lo primero que hice fue contestar tus mensajes y, joder, ni siquiera se me pasó por la cabeza querer que aquel otro chico me quisese volver a ver. No sé si me arrepiento, supongo que sí y a la vez que no, porque al menos ahora puedo decir con total seguridad que no quiero otros besos que no provengan de tus labios, que solo en tus brazos me siento segura y que eres tú el que abarca cada uno de mis pensamientos. Podría decirte todo eso, pedirte que de una vez por todas decidamos que nos pertenecemos, pero tengo miedo. Miedo, porque igual que mis labios se posaron sobre otros y volvieron a ti, en tu lugar podría haberte ocurrido el efecto contrario. No estoy preparada para que te vayas con otra, no ahora que estamos tan cerca de poder empezar a amarnos.
sábado, 3 de julio de 2021
Olvido
Puedes olvidar mi nombre si eso te hace volver a ser feliz. Yo no creo que sea capaz de sacarte de mis recuerdos por más que estos no hagan más que abrir las heridas que me has provocado. Puedes olvidar las promesas que me hiciste y la forma en la que me miraste aquella tarde en la que todo terminó, puedes hacerlo tú ya que no lo haré yo. No logro sacarme de la cabeza la manera en la que me provocaste como nunca antes nadie lo había hecho y te juro que mi corazón no se había acelerado tanto con unos besos. Luego te marchaste y me dijiste que no era mi culpa, ¿entonces por qué siento que sí es así? Quizá sea por tu desinterés, tus palabras vacías o la forma en la que hoy has vuelto a aparecer, aunque no has vuelto a por mí, como prometiste. Hoy te he visto olvidarme y no sé si me duele más el olvido o el hecho de no ser capaz de olvidarte yo, pero aquí estoy, alejada de tus besos, vestida con las flores que jamás me llegaste a regalar y soñando con la historia que no duró más que unos versos teñidos por la sal.
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