O quizás tú también pienses que no soy más que un cuerpo vacío.
Y puede que tengas razón, que todos la tengan.
A veces hasta yo me pregunto si vale la pena.
Si yo valgo la pena.
Y, muchas de esas veces, la respuesta es que sí.
Pero hay otras tantas en las que no.
Tampoco tengo a quien preguntarle.
Me decepcioné tanto con la vida, que al final hasta esta acabó por dejarme.
Por eso ahora tan solo sobrevivo.
Porque ni vivir sé.
Y por más que me esfuerzo, parece que el vacío es lo único que me queda.
Así que lo abrazo en cuerpo y alma.
Y ahora ya nadie me ve.
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