Envuelta en mil personas
recorro las calles del revés.
Y ahí estás tú otra vez.
Te sonrío, me miras y te vas,
¿por qué no te puedes quedar?
Siempre tienes prisa,
de aquí para allá.
Así que te sonrío una vez más.
Y juntos recorremos el camino,
aunque a la par, sin mirar hacía atrás.
Esta vez me miras, pero de verdad.
Por primera vez me ves.
Caminamos la misma ruta de siempre,
pero se siente tan distinta
ahora que me estás mirando.
Así que me sonríes.
Te sonrío.
Y ahora ya sé que, en realidad,
siempre me ves.
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