Nunca me ha gustado mostrar mis sentimientos, pero tú tenías ese algo que hacía que me abriese a ti. Me dabas la confianza de quien sabe que allí bajo tus manos mi corazón iba a estar a salvo. Así que lo hice, decidí lanzarme a por todas y ser completamente vulnerable, a pesar de que me avisaron que no era una buena idea, que debía protegerme. Pero estaba cansada de ser una princesa encerrada a la espera de que un noble caballero se mereciese mi corazón; quería saltar de la torre y luchar hasta desangrarme, y fue allí en medio de la batalla donde lo vi. Tenía la sonrisa más bonita que había visto jamás y enseguida supe que me haría trizas en unos segundos. Sin embargo, aquel apuesto luchador lanzó su espada por los aires y, en un gesto que me pilló por sorpresa, me dijo que a él le inspiraba la misma sensación de amor. Entonces me atrajo hacia sí y me besó. La noche se inundó de estrellas y de luciérnagas que me iluminaron durante todo el camino de vuelta a la torre con la sonrisa más grande que se pueda tener. Y me fui sin saber que aquel beso fue nuestro último adiós.
lunes, 19 de octubre de 2020
Me miras, pero no me ves
Me miras, pero no me ves.
Envuelta en mil personas
recorro las calles del revés.
Y ahí estás tú otra vez.
Te sonrío, me miras y te vas,
¿por qué no te puedes quedar?
Siempre tienes prisa,
de aquí para allá.
Así que te sonrío una vez más.
Y juntos recorremos el camino,
aunque a la par, sin mirar hacía atrás.
Esta vez me miras, pero de verdad.
Por primera vez me ves.
Caminamos la misma ruta de siempre,
pero se siente tan distinta
ahora que me estás mirando.
Así que me sonríes.
Te sonrío.
Y ahora ya sé que, en realidad,
siempre me ves.
viernes, 16 de octubre de 2020
Nuestra canción
Vuela en el silencio de la noche la banda sonora más estruendosa vista jamás, dirigida por el sonido de los latidos de mi corazón. Laten al son de tu respiración, tan irregular que a veces no sé si seré capaz de mantener el compás, pero tu mano guía a la mía hasta tu pecho, para que pueda palpar con todos mis sentidos que tu corazón se mantiene en una constante muy parecida a la mía. De manera que los dos van a la par, así como mi respiración se ha adaptado a la tuya. Acelerada, pausada, lenta, rápida, pesada. Suspiras y suena como tambores dentro de la melodía de nuestra canción, que ha cambiado violines por baterías y a guitarras por trombones. Y de esta manera se nos escucha por toda la nación, como la canción de amor más incoherente que existe. Pero así somos nosotros dos, un estruendo caótico capaz de levantar a todo un vecindario con el vendaval de nuestro amor.
domingo, 4 de octubre de 2020
La belleza de su sonrisa
A veces me pregunto si ella es capaz de verse tal y como es. Hay días en los que su imagen encaja con la descripción que tienen los demás de ella, y otros en los que no hay quien la convenza de la belleza que representa su rostro. ¿Verá que sus ojos cobran un brillo especial cada vez que sonríe? Y su sonrisa, su maldita sonrisa; esa capaz de quebrar muros tan altos como montañas y de hundir cualquier atisbo de duda que pueda habitar en el corazón de alguien. Cuando ella te mira así, con esa sonrisa que refleja la belleza de su alma, no hay lugar para dudas, solo certeza. Y no hay nada más cierto que la hermosura de su rostro, el cual es un mero representante de la pureza de su corazón.
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