Desaparecí por tanto tiempo que tengo miedo de encontrarme. No sé qué esperarme, o si lo que voy a ver si quiera va a gustarme, y por eso me obligo a alejarme. Vivo con miedo a volverme a ver y decepcionarme. Por lo que pueda encontrarme, por lo que soy, por lo que era, porque ya no sé qué es pasado, presente, o si para mí existe algo en futuro. Y aquellas horas eternas que pasaba entendiendo ahora son un malgasto de pensamientos, perdidos, como yo, en un mar de emociones que han desembocado en lo desconocido, y yo tengo miedo de las aguas profundas. Del peligro. Así que me reprimo, nado a contracorriente, pensando que si nado lo suficientemente lejos voy a perderme. Y a perderte. Y no sé si me asusta más lo primero, o lo segundo.
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