Ahora lo comprendo. Entiendo cuando las protagonistas de los libros, atontadas, dejan al chico perfecto para irse con el imbécil de turno que las tenía enamoradas, aunque realmente no valiese la pena. Y, es que, la cuestión es esa. El amor es el amor, y por más que se trate de amar a otra persona, uno no se puede forzar a ello, sin importar lo maravillosa que sea la otra persona. Ahora lo sé, y no lo voy a olvidar.
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