A la mayoría de personas, cuando les preguntas qué quieren conseguir en la vida, te van a contestar que quieren ser felices. Sin embargo, si me preguntas a mí, te diré que quiero hacer a los demás felices. Es la única vocación que quiero llevar a cabo. Es lo único que sé con seguridad que quiero hacer en mi vida. Quiero ayudar a las personas y que estas se acuerden de mí. Quiero dejar huella en el mundo. Quiero que, cuando un día de estos muera, la gente se acuerde de mí. No el mundo entero, eso, no. Quiero que me recuerden ciertas personas, tal vez pocas para el mundo, pero muchas para mí. Que me recuerden como ese alguien que les marcó en la vida, quien les ayudó a superar los malos momentos, a vivir buenos. Quiero ayudar y hacer al mundo feliz. ¿Hay alguna vocación para ello? Porque, de haberla, quiero hacerla. De mayor quiero ser quien haga feliz a todo el mundo.
sábado, 28 de enero de 2017
viernes, 13 de enero de 2017
El imbécil de turno
Ahora lo comprendo. Entiendo cuando las protagonistas de los libros, atontadas, dejan al chico perfecto para irse con el imbécil de turno que las tenía enamoradas, aunque realmente no valiese la pena. Y, es que, la cuestión es esa. El amor es el amor, y por más que se trate de amar a otra persona, uno no se puede forzar a ello, sin importar lo maravillosa que sea la otra persona. Ahora lo sé, y no lo voy a olvidar.
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