jueves, 29 de diciembre de 2016

La distancia

Conocí a la persona perfecta en la distancia equivocada. Y sé que los kilómetros al final acaban siendo solo números. Pero esos números, en ocasiones, son demasiado grandes. Parece que te aplastan, te cortan la respiración. Pero les diré algo, también sé que los kilómetros llegan a cero y que, el día menos esperado, esa persona no os opondrá distancia. Que cada centímetro será insuficiente. No habrán kilómetros ni millas suficientes para separaros. Y es que la distancia es solo algo físico, ningún número, jamás, podrá separar a dos mentes. Y mucho a menos a dos personas que se aman. Así que si hay que luchar, se lucha. Si hay que soñar, se sueña. Pero, por favor, nunca pongáis pegas por la distancia. Los números solo existen en nuestras mentes, nada puede impedir que dos personas estén juntas, a menos, que un número, sea motivo suficiente.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Seguir hacia delante

Vagaba por las sombras, perdida, sin esperanza. Ningún camino tenía sentido para mí, pues tomase el que tomase, todos llevaban al mismo lugar. Así que me cansé, me senté en una roca y esperé. Esperé por meses, tal vez años. O un simple segundo. El tiempo, allí, transcurría igual. Entonces una pequeña luz iluminó un camino, uno que nunca había visto. O tal vez sí, pero tenía demasiado miedo como para cruzar por él. Pero me armé de valor y decidí cruzarlo. Al principio los zarzales me arañaban el rostro, y las raíces de los tenebrosos árboles no hacían más que provocarme traspié más traspié. Destrozada continué hacia delante, porque una vez que se avanza, no se debe volver atrás. Así que seguí el sonido del agua, que me guió hasta un río. De allí en adelante, ya satisfecha de agua y con las heridas limpiadas, seguí el curso del río hasta llegar a un lejano pueblo. Al principio creía que estaba desierto, más tarde quedé asustada por si mi presencia les perturbaba, e ingenua de mí nada de eso sucedió. Aquellas personas me acogieron, me sirvieron comida, ofrecieron una ducha y una de sus casas. Aquellas personas me curaron, me salvaron. Y, para llegar hasta allí, lo único que tuve que hacer fue continuar hacia delante.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Estoy cansada de quererle

Me estoy cansando, me estoy cansando de ser la única que sigue aquí, apoyándole, a pesar de las mentiras y todas aquellas cosas que nadie más sería capaz de soportarle. Cansada de que no me valore. De no ser suficiente. De que se ría de mí, se aproveche. Estoy cansada de mantenerme en vela, sintiendo mucho y callando todo. Estoy cansada de quererle.