A veces vuelvo a ser esa chica triste que se pasaba la noche viendo fotos antiguas, con música nostálgica y recordando lo que un día fue pero que ya no es.
A veces me pregunto si esa vieja chica, tal vez es la chica real que habita en mí y que el resto del tiempo solo soy una copia barata de ella. Como si al final del día lo único que importase fuese ese momento. El resto no existe. Es... simplemente dejar que la mente vague por aquellos lugares en los que no se atreve a viajar durante el día, pero que en la noche te hacen sacar hasta la última lágrima. Para el día reservas las sonrisas. Y, a veces, ni si quiera eso. Hay días felices y días tristes, pero, me pregunto, ¿hay noches felices, o todas son tristes? Porque, para ser sincera, creo que para esta chica triste, no las hay.
lunes, 7 de noviembre de 2016
La vieja chica triste
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