Últimamente me cuesta escribir, tal vez se deba a que me cuesta sentir. Ya no sé ni lo que son las emociones, ¿Cómo es amar, cómo es llorar? Cómo es vivir. Reír. Salir. Cantar. Dormir. Porque hasta esto último me cuesta. Pesadillas invaden mis noches y me persiguen por el día. Nunca grito. Nunca lloro. Porque los monstruos de mis sueños son los que me acompañan en la realidad. Son monstruos con nombre y con cara. Personas que veo cada día y que, por desgracia, no dejaré de ver. Porque las pesadillas son la realidad y los sueños, esos bonitos, los de verdad, han dejado de estar. Porque aquella chica soñadora ha despertado de aquello que se llama ingenuidad y ha dado paso a la realidad, un lugar del que ya no podrá escapar jamás.
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