domingo, 26 de junio de 2016

Incapaz de olvidar

Es sencillo, aunque pensaba que lo había olvidado jamás se pudo zafar de tal sentimiento. Estaba allí, en todos los rincones de su mente, calándole hasta los huesos a través de su fina piel. No lo había superado y, sin saber por qué,  sabía que jamás lo haría. No podría,  porque era incapaz de olvidar su olor, su aroma, su esencia. A él, en general. Porque cada vez que lo veía,  qué digo ver, cada vez que lo pensaba, su corazón latía desbocado como el que acaba de terminar una maratón. Y eso sin hablar de cuando la tocaba. Ahí es cuando sus manos hacían magia. Y eso es algo que jamás superaría.

miércoles, 15 de junio de 2016

Gracias, de corazón

Sé que les parecerá una tontería, pero alguien me dijo hace poco que amaba algo que yo había escrito y que estuvo largo tiempo buscándome hasta que me encontró. Y yo no he sido tan feliz en toda mi vida. ¿Han tenido alguna vez esa sensación?  Esa sensación de que todo, las lágrimas, los enfados, las risas, los llantos, absolutamente todo, ha valido la pena, porque a una persona, aunque tan solo haya sido una persona, le ha gustado. Y sé que el mundo está formado por billones de personas, pero yo no necesito la atención de tantas,  con saber que hay un alma en el mundo que sabe que existo, me es suficiente.
Estoy segura de que esa persona no era consciente de sus palabras, de la mella que podían hacer en quien las leyese, pero necesitaba dedicarle este texto para darle las gracias. Y dárselas de corazón. Porque no me había dado cuenta de lo desganada que estaba hasta que me habló y no se imagina el impacto que ha recibido mi escritura con ello. He vuelto a escribir con ilusión, porque a alguien le gusta aquello que yo considero basura.
Es por esto mismo que siempre que me gusta algo lo hago saber, porque sé que esa persona, sea quien sea, lo va a agradecer. Simplemente espero recibir el mismo trato. Y me alegra ver que después de tantos años alguien me a devuelto el favor. Así que gracias,  de corazón.